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domingo, 26 de febrero de 2023

SOPA DE AJO ESTILO VANESSA EN THERMOMIX

Nunca, desde mi primera cena en el internado donde cené sopa de ajo y chicharro, allá en el siglo pasado, han sido las sopas de ajo santo de mi devoción, si en cambio, la sopa castellana que se come en Segovia, o las sopa de leche que hacía mi madre y que yo hago los días de frío invernal. Pero esta modalidad que nos hizo mi hija ayer, me ha encantado, incluso hubiera repetido, cosa rara en mi a estas alturas. Pero el menú se presentaba apetitoso y no caí en la tentación.

¿El truco? Pues todo queda en familia. Nuestra sobrina Vanessa, se lo contó a mi hija y es algo que debemos agradecerle, porque salió buenísima. Vamos a ver cómo y de que forma se hacen.

Ingredientes

8 - 10 dientes de ajo
100 g de aceite de oliva
100 g de jamón curado en dados (opcional)
1 cucharada de pimentón
1500 g de agua
2 pastillas de caldo
2 huevos
100 g de pan (en lascas finas)

Elaboración

Ponemos en el vaso de la thermomix los ajos y el aceite y pique 2 seg/vel 7.
Añadimos el jamón y, sin poner el cubilete, sofreímos 8 min/Temperatura Varoma/vel cuchara.
Agregamos el pimentón y rehogamos 30 seg/Temperatura Varoma/vel velocidad cuchara.
Añadimos el agua y las pastillas de caldo y programamos 20 min/100°C/vel 1.
Incorporamos los huevos y mezclamos 5 seg/vel 2.
Añada el pan y mezcle 2 seg/giro a la izquierda/vel 4. Dejamos reposar unos minutos dentro del vaso y sirva inmediatamente.

Hasta aquí la receta de la Thermomix, ahora viene el secreto de Vanessa, sencillo pero que convierte la sopa de ajo común en un plato agradable al paladar y de una textura increíble. 

Suficiente y tan sencillo, como poner la Thermomix, en velocidad progresiva 5, 7 ,9 durante uno o dos minutos o hasta que veamos que la crema queda suave y fina.


jueves, 23 de febrero de 2023

MATAMARIDOS

Hay algunas recetas que reciben nombres curiosos. El pescado en blanco, pescadilla en blanco, o guiso en blanco, es una misma preparación que es tradicional de Andalucía y es una especie de sopa de pescado con verduras.

El nombre que se le da se debe a que en tiempos de escasez se hacía con las espinas del pescado con lo que el guiso tenía muy poca comida, y que si se le ponía muchas veces a la misma persona tras volver del campo, tras un día de trabajo duro, era un “matamario” por la poca sustancia del plato.

Es un plato perfecto para nuestros días, en que muchos de nosotros tenemos trabajos sedentarios y necesitamos recetas nutritivas pero ligeras, como el matamaridos. Entre sus otras virtudes, está que es fácil de preparar, bastante rápido y es una manera de introducir el pescado en nuestro día a día. Concretamente, merluza o pescadilla, que son dos pescados relativamente baratos.

Ingredientes para 4 personas

300 g de lomos de pescadilla o merluza limpios de espina y piel
2 patatas medianas
1/2 cebolla
1/2 pimiento rojo
2 tomates enteros naturales de bote ( Aqui)
2 zanahorias medianas
2 dientes de ajo
½ limón
Perejil fresco picado
Aceite de oliva
Sal

Elaboración

Ponemos en una cazuela la cebolla, el pimiento rojo, los tomates, los dientes de ajo pelados.

Pelamos, cortamos la zanahoria y la añadimos al resto de las verduras.

Pelamos las patatas y vamos cascándolas en trozos del tamaño bocado sobre la cazuela.

Cubrimos con agua, salamos, añadimos un chorro de aceite y calentarnos a fuego alto. Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego y dejamos que se cueza todo unos 25 minutos, o hasta que las patatas y la zanahoria estén blandas.

Retiramos la cazuela del fuego y sacamos la cebolla, los tomates y los dientes de ajo a un vaso batidor. Si gusta el sabor a pimiento, ponerlo entero; si se quiere más suave, añadir solo la mitad. Trituramos con batidora, lo añadimos al guiso y volvemos a ponerlo al fuego.

Cuando hierva otra vez, añadimos el pescado cortado en trocitos, un chorro de zumo de limón y un poco de perejil picado. Tapar y dejar que el pescado se cocine con el calor residual durante 5 minutos.

NOTA:
Como es la primera vez que lo he hecho, trocee las verduras como si fuera a sofreírlas en trozos pequeñitos, pero este guiso requiere justamente lo contrario. Mi consejo es que si lo pensáis hacer, las troceéis en pedazos grandes, para que al momento de retirarlas para batirlas, os resulte más fácil. Eso si, como la zanahoria es más dura que la patata, lo mejor es trocearla en rodajitas finas. El guiso está, buenísimo y además es saludable. 





 

domingo, 31 de enero de 2021

CREMA DE RAPE Y GAMBAS

Con el viento y la humedad que estamos teniendo estos días en León, comer un plato de sopa es reconfortante. Si a ello le añadimos que es una crema ligera y sencilla de hacer, tenemos todo a favor para hacer una comida rápida y rica.

En casa gusta mucho el rape. De muchas formas, pero simplemente rebozado es la forma más habitual. Suelo comprar el pez entero porque se presta mucho al aprovechamiento. Con la cabeza y la espina hago fumet que luego guardo en el congelador. Los lomos los rebozo, y las partes blandas de la cabeza y la tripa, las reservo para hacer arroces y sopas. Hoy ha tocado hacer uso del fondo del congelador y saqué el fumet y los trozos reservados para sopa.

Ingredientes

300 g. de gambas arroceras peladas (reservamos las cáscaras)
200 g. de de rape sin piel. Podéis poner también parte de la cola y lógicamente la sopa será más rica, pero entonces debéis ponerla cortada en dados.
800 g de fumet
1 zanahoria grande pelada
1 puerro, sólo la parte blanca, cortado en rodajas (50 g. aprox.)
2 dientes de ajo
2 cucharadas de aceite de oliva
30 g. de brandy (opcional)
150 g. de tomate natural triturado
25 g. de arroz
1 pellizco de azafrán
1 cucharadita de sal
1 pastilla de caldo de pescado
8 gotas de tabasco (opcional, yo no puse)

Elaboración

Primero pelamos las gambas retirando la cabeza y las cáscaras de la cola y las utilizamos para completar el fumet que teníamos preparado.

Ponemos 500 g. del fumet en el vaso con las cabezas y las cáscaras de las gambas. Programamos 7 minutos, temperatura 100º y velocidad 1.

Utilizamos un colador  para colar el fumet sobre un bol. Reservamos y aclaramos el vaso.

Ponemos la zanahoria pelada y en trozos, el puerro en trozos y los dientes de ajo. Troceamos durante 3 segundos, a velocidad 5. Con la espátula, bajamos los restos que hayan quedado en las paredes y en la tapa del vaso, hacia las cuchillas.

Añadimos el aceite y programamos 6 minutos, temperatura varoma y velocidad 1.

Incorporamos el brandy y programamos 1 minuto, temperatura varoma, velocidad 1, sin cubilete para que se evapore mejor el alcohol.

Agregamos el tomate y el arroz. Programamos 5 minutos, temperatura varoma y velocidad 1.

Echamos el azafrán, la sal y el fumet reservado. Programamos 7 minutos, temperatura 100º y velocidad 1.

Añadimos 250 g. de agua para que baje la temperatura y trituramos todo durante 30 segundos, a velocidad progresiva 5-7-10.

Agregamos las colas de las gambas, los dados de rape y las gotas de tabasco (opcional). Programamos 1 minuto y 30 segundos, a velocidad 100º, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

Dejamos que repose en el vaso 2 o 3 minutos y volcamos en una sopera.

Servimos bien caliente.

Yo he cocido 1 huevo y lo he picado pequeñito para acompañar.

Si la crema os resulta espesa (para mi estaba en su punto) podéis añadirle agua hasta que tengáis el punto que os gusta, y la dejais hervir un poco.


 

miércoles, 28 de octubre de 2020

SOPA CASTELLANA


La sopa de ajo o sopa castellana es un tipo de sopa típica de la gastronomía de Castilla y la Región leonesa, principalmente. 

Contiene fundamentalmente agua o caldo y pan (que suele ser pan duro que ha sobrado de días anteriores), pimentón, ajo, aceite de oliva y huevo. Se trata de una sopa de origen humilde; está, como todo plato popular, sometido a múltiples variantes, según la economía de la familia y los gustos del cocinero, por lo que es común que se le añadan otros ingredientes.

Las sopas de ajo eran el condumio más económico de cuantos se servían en la cocina castellana. No se le atribuían entonces las virtudes terapéuticas que más tarde las han elevado a la categoría de recetas de médico, recomendada singularmente para la cena de algunas personas de edad que quieren prolongar su vida con parsimonioso y prudente régimen. Son tan populares que hasta tienen su propio verso:

Siete virtudes
tienen las sopas:
quitan el hambre,
y dan sed poca.
Hacen dormir
y digerir.
Nunca enfadan,
siempre agradan.
Y crían la cara
colorada.

Obviamente, cuando se compuso este verso, lo de la cara colorada era en España, señal de salud.

El propio Alejandro Dumas comió las sopas de ajo con enorme prevención y le parecieron bien. Copió la receta que le dieron y la divulgó en Francia, salvo que en su horror a la grasa omitió que tipo debía emplearse. Las sopas de ajo no están bien sino cuando se las hace con buen aceite. Con buen aceite y con buen tino; ningún plato como este, que parece sencillísimo, exige una mayor habilidad en el cocinero para elegir las cantidades de ingredientes y el momento preciso en que han de retirarse del fuego. Dumas redujo su divulgación a la más extrema simplicidad, llegando a suprimir el pimentón, que aún no se vendía en Francia.

El mejor pan para estas sopas es el pan castellano, de trigo blanco. Las rodajas de pan suelen ser de entre 5 a 15 milímetros para que la sopa espese al ablandarse el pan.

Lo que es cierto es que hay tantas recetas de sopa castellana o sopas de ajo, como cocineros existen. En mi caso, guardo un maravilloso recuerdo de una sopa castellana que comí en el Restaurante Duque de Segovia, y a mi manera he tratado de hacer algo similar, nos han gustado mucho.

Ingredientes

4 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Unos 50 g de jamón en taquitos
½ cucharada de Pimentón (dulce o picante, al gusto)
700 ml de caldo de carne (o en su defecto de agua y una pastilla de caldo de carne)
Rebanadas de pan duro cortadas muy finitas (al gusto la cantidad)
Sal
2 Huevos

Elaboración

Pelamos y fileteamos los ajos, no es necesario que sean muy finos.

El ajo debe dar olor y también proporcionar la emulsión entre el agua y el aceite para que la sopa sea excelente. Reservamos en un cuenco.

Elegimos una cazuela grande, calentamos el aceite en el fondo e introducimos el ajo.

Salteamos hasta que comiencen a coger un color dorado (pero cuidado que no se arrebaten).

Retiramos los ajos y añadimos el jamón cortado en trozos pequeños.

De las rebanadas de pan duro, pasamos por el aceite con jamón cuatro o cinco, dejamos que se doren ligeramente y reservamos.

Removemos con una cuchara de madera de manera envolvente hasta juntar bien los sabores.

Retiramos la cazuela del fuego y espolvoreamos con el pimentón.

El pimentón cumple una doble función: colorea de rojo el pan y además proporciona aroma.

Retiramos la cazuela fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme y que todo quede con un desagradable sabor amargo que nos estropearía la sopa.

Removemos todo bien y que se junte el aceite con el jamón, el pan duro y el pimentón.

Volvemos a colocar la cazuela al fuego y añadimos el caldo o agua. Depende del tamaño de la cazuela y del número de comensales, deberemos variar todos los ingredientes. Añadimos la sal.

El caldo debe estar siempre bajito. Porque el truco de esta sopa es que el agua o el caldo nunca rompa a hervir durante el proceso de cocción, es una de las recomendaciones más importantes, que no se deben olvidar. Añadimos las rebanadas de pan frito y dejamos que se ablanden con el resto del pan.

Separamos, las claras de los dos huevos de las yemas. Batimos las claras un poco y las unimos a la sopa hasta que las claras se cuajen. Al momento de retirar las sopas del fuego agregamos la yema para que al introducir la cuchara en el plato, la yema se funda con el caldo y le dé un toque especial.

Servimos muy calientes en un cuenco o si tenemos, en cazuelas de barro (es lo propio). ¡Qué aproveche! Se hacen muy rápidas y su elaboración es sencilla.

Como habéis observado, yo utilicé los ajos únicamente para aromatizar el aceite, pero nunca los agregué a la sopa, aunque supongo que a quien le guste encontrarlos puede hacerlo.

martes, 10 de marzo de 2020

SOPA DE PICADILLO


Me regalaron una gallina de pueblo (nada que ver con las que se pueden comprar en Madrid), criada en libertad y a base de verduras, trigo y gusanos que pican en la tierra, más natural imposible. Reordenando el congelador, la tenía al fondo y decidí hacer un buen caldo y una sopa rica de verdad, en la que la gallina fuera uno de los ingredientes principales. Vamos a ello.

Ingredientes

1/2 gallina de pueblo
1 codillo pequeño de jamón curado
1 hueso de rodilla de ternera
300 gr de morcillo de ternera
2 huevos cocidos
2 zanahorias
1 puerro (sólo la parte blanca)
Sal
Garbanzos (puse bastantes, para que me quedaran para hacer otro día una ensalada).

Elaboración

El día anterior, ponemos los garbanzos con el codillo a remojo, para que se ablanden.

Colocarnos todos los ingredientes en la olla a presión, a excepción de los huevos que naturalmente coceremos aparte. A mi me gusta que los garbanzos (que coloco dentro de una malla) estén tiernos y la carne y el jamón bien cocidos, y tuve la olla funcionando 45 minutos a contar desde que la válvula empezó a girar.

Salió una buena cantidad de caldo, que utilizaré para otros guisos y en parte me reservaré en el congelador.

Desmenucé parte del jamón y lo troceé menudito junto con la carne de la gallina después de deshuesarla. Piqué los dos huevos cocidos y los reservé.

Puse una cazuela con caldo a hervir y le añadí menos cantidad de fideos de lo que haría habitualmente, porque hay que tener en cuenta, que la sopa va a espesar con el jamón y la carne de gallina troceados. Añadimos el huevo picado menudito y ya está lista para comer. Es una sopa nutritiva y saciante. Tengamos en cuenta que a la buena calidad del caldo, se suma el jamón, la carne y el huevo. Se puede tomar tranquilamente como plato único.



domingo, 1 de marzo de 2020

SOPA DE FIDEOS CON MEJILLONES


Ingredientes

2 dientes de ajo
50 g de cebolla
2 ramitas de perejil fresco
3 cucharadas de aceite de oliva
500 g de mejillones cocidos al natural (medias conchas) con su jugo
1 puñado de gambas peladas
1000 g de caldo de pescado (lo hago huesos de rape o cualquier otro pescado blanco y siempre tengo fumet en el congelador)
1 cucharadita de café de licor de anís
1 hoja de laurel seca
1 pellizco de hebras de azafrán
1 pellizco de pimienta de Cayena molida, o en su defecto una cayena sin semillas.
2 pellizcos de sal (al gusto)
120 g de fideos

Preparación

Ponemos en el vaso los dientes de ajo, la cebolla, el perejil y el aceite. Troceamos 4 seg/vel 5 y sofreímos 3 min/ temperatura Varoma/vel 1. Mientras tanto, sacamos los mejillones de las valvas que habíamos cocido para hacer el día antes unos macarrones y colamos el caldo a través de un colador de malla fina. Reservamos.

Añadimos el caldo de pescado, el licor de anís, el laurel, el azafrán, la cayena, la sal y el caldo de los mejillones. Programamos 12 min/100°C/vel 1.

Incorporamos las gambas y los fideos y programamos el tiempo que indique el paquete de fideo, temperatura 100°C/vel 1.

Los fideos que yo puse son gorditos y el paquete indicaba 13 minutos, pero la pasta estaba demasiado entera, así que le añadí dos minutos más.

Añadimos los cuerpos de los mejillones, ponemos en una sopera y a la mesa calentita.

lunes, 8 de octubre de 2018

SOPA DE CEBOLLA THERMOMIX

Ingredientes

30 gr de queso para gratinar (enmenthal)
3 cucharadas de aceite de oliva virgen 
1 diente de ajo
200 gr de cebolla 
Pimienta blanca o negra (al gusto)
450 de caldo de agua con un cubito de caldo (o caldo de pollo, si tenéis)
4 rebanadas de pan de pueblo o 4 rebanadas de pan tostado)

Elaboración

Rallamos el queso frío durante 10 segundos en velocidad progresiva 5-10. Sirve cualquier otro queso, de hecho yo puse otro queso rallado que tenía. Reservamos.

Ponemos en el vaso el aceite y el ajo y la cebolla cortada en cuartos y trituramos con 3 golpes de turbo, para no encontrar trozos de cebolla. 

Si os gusta encontrarla, troceáis 3 segundos en velocidad 4 y podemos reservar media cebolla para cortar en aros y quedará más bonito. 

Con la espátula, bajamos los restos de cebolla que se han podido quedar por las paredes y la tapa y cocinamos 12 minutos, Varoma, giro a la izquierda, velocidad cuchara.

Agregamos el caldo y la pimienta y cocemos 20 minutos, 100º, giro a la izquierda, velocidad cuchara. 

Repartimos en dos cazuelas para horno y poniendo en cada una dos rebanadas del pan tostado espolvoreadas con el queso rallado y gratinamos unos minutos en el horno a 250º hasta que esté dorado. Servimos caliente.

jueves, 12 de abril de 2018

SOPA DE LECHE


Este es un plato que hacia mi madre algunos días de invierno para la cena, cuando el frío apretaba en León.
En casa no solemos tomar primer plato nunca, por tanto, lo de hacer una sopa para la cena está descartado. Un pescado a la plancha acompañado bien de una verdura hervida con anterioridad, un salmorejo, de pimientos asados o de una ensalada es lo habitual.
Sin embargo, este año, y a pesar de estar en abril, ha hecho unos días con mucho frío, por eso hace un par de noches, recordé lo que hacía mi madre y preparé la que más me gusta.
Ella hacía tres versiones diferentes, pero esta nos gustaba a todos. .

Ingredientes

1 litro de leche (descremada en nuestro caso)
Pan del día anterior cortado en rebanadas muy finas, (no pongo cantidad porque cada cual sabe cómo de espesa gusta en su casa).
1 pellizco de sal

Elaboración

Ponemos la leche a calentar en una cazuela con una pizca de sal. 
Esperamos que caliente bien, y cuando veamos que la leche rompe a hervir, volcamos el pan cortado.
Retiramos inmediatamente del fuego, tapamos y dejamos reposar unos minutos, para que la miga se reblandezca bien.
Servimos muy caliente.
Normalmente se pone de postre.

Como dije en principio, mi madre hacia otras dos versiones. A mi hija por ejemplo, le gusta la que mi madre hacía elaborando primero una sopa de ajo -a la leonesa-, bastante diferente a la tradicional sopa castellana, es más líquida y no lleva ni huevo batido ni jamón. 

2ª. versión
Antes de empezar a preparar la sopa, colocamos el pan rebanado en cazuelas independientes, una por comensal.

Ingredientes 
(para 1 persona)

1 cucharada de aceite
1 pizca de sal
1 pizca de pimentón
1 medida de agua a la medida del recipiente donde vamos a poner la sopa.

En una cazuela ponemos agua (según el número de comensales) a hervir en una cazuela con el aceite,  ajo machacado con sal y un poco de pimentón. Dejamos hervir para que el agua absorba el sabor del ajo y el pimentón y volcamos ese caldo en las cazuelas, dejándolo reposar hasta que el pan esté bien empapado y crecido. 
Cuando vamos a comer la sopa, escurrimos el agua del caldo, y la sustituimos por leche. La temperatura de la leche es a gusto de quien va a tomar la sopa, puede ser fría,  del tiempo, o caliente.

3ª. Versión

La elaboración es prácticamente la misma que la anterior, sólo la diferencia, que cuando el pan está aún seco, se casca un huevo en cada cazuela, y luego se vierte el agua con el ajo la sal y el pimentón primero y se añade la leche después de escurrir el caldo de ajo. 
En este caso la leche se pone prácticamente hirviendo igual que el caldo. La razón es sencilla: el huevo se cuaja primero un poco con el agua del ajo, y termina de cuajarse con la leche hirviendo.
Esta sopa es la que más le gustaba a mi abuelo paterno. 
Prácticamente la cenaba a diario, y debe ser saludable porque vivió 97 años... 

lunes, 14 de noviembre de 2016

TRUCHAS CON SOPAS

 En León por suerte, quedan muchos ríos en los que aún se pueden pescar truchas. Cada vez menos, es verdad, la intervención de pescadores furtivos que además utilizan métodos prohibidos obstaculiza la acción de ICONA, el  organismo encargado de conservar en lo posible, el medio ambiente.  Para nuestra desgracia, esto ha contribuído al crecimiento desmesurado de algunas especies de caza y no ha mejorado en demasía los rios.
Cuando era niña, había varias especies en el río: barbos, gallegos y cangrejo que desapareció con la introducción del cangrejo americano, (trajo enfermedades que terminaron con los autóctonos, que se reproducían más lentamente pero eran infinitamente más ricos), y recuerdo escuchar a mi padre que cuando el, era joven, había incluso anguilas. 
Para pescar cangrejos, eran necesarios pocos útiles, simplemente ibas a bañarte al río y si metías la mano debajo de las piedras, encontrabas cangrejos suficientes para hacer un arroz. Curiosamente ese tipo de pesca, que practicábamos casi todos los niños, no afectaba a la abundancia de la especie 

En la actualidad en el río Órbigo, únicamente está permitida la pesca deportiva, que obliga a devolver al río los ejemplares capturados, a fin de conseguir una recuperación de la especie.

Por eso que ahora, se comen truchas compradas en una piscifactoría que utiliza agua del mismo río. Puede parecer mentira, pero existe una gran diferencia con la trucha que puedes comprar en cualquier pescadería de Madrid.

Sabido es que el hombre siempre ha sabido utilizar sus recursos más próximos para alimentarse, y en mi tierra no iban a ser menos. En la utilización de este plato que viene de antiguo, se utilizan dos ingredientes fundamentales: pan y truchas.

Ingredientes:

1 trucha hermosa (ésta pesó 600 gr.)
Pan del día anterior (si es de hogaza, mejor)
Aceite
Ajos
Perejil
Pimentón
1 hoja de laurel
Sal

Elaboración

Limpiamos bien la trucha, retirando vísceras y agallas y partimos en dos trozos.
En una cazuela de barro, hacemos el pan en lonchas finas (sopas)
y dejamos en reserva.
En otra cazuela de las que habitualmente utilizamos para cocinar, ponemos agua siempre adecuando la cantidad al tamaño de la trucha que vamos a hacer, de forma que la cubra.
Añadimos 3 cucharadas de aceite, 1/2 cucharada de pimentón (si es un poco picante, mejor) y un majado con el ajo, el perejil y la sal que añadiremos al agua con la hoja de laurel.

Cuando el agua rompa a hervir, colocamos la trucha y dejamos cocer hasta que esté hecha, con cuidado de no pasarnos.

Cuando veamos que está hecha, separamos con cuidado y colocamos encima de las sopas que tenemos en la cazuela de barro.
Volcamos el caldo dejando que se empapen bien las sopas,  y a comer!!
                                   

sábado, 28 de mayo de 2016

SOPA DE PESCADO DE LA TIA GLORIA

A éstas alturas habitualmente, la temperatura pediría comer muchas ensaladas, gazpachos y cremas frías. Este año, la climatología pide más un plato bien calentito para entonar. Por eso, hoy hice una sopa de pescado de las que tanto nos gustan. Esta sopa en concreto, es una receta que aprendí de mi tía Gloria, y que ella aprendió en uno de aquellos cursos de cocina de la Sección Femenina a los que solía ir.

Ingredientes para 2 personas

Fumet de pescado *
150 gr de gambas
300 gr de almejas
Concentrado de gambas*
1 raja de congrio abierto
1 tomate grandecito pelado
½ cebolla
1 ajo
1 ramillete de perejil
Sal
Aceite de oliva (3 cucharadas)
2 puñaditos de arroz.

Elaboración

Lo primero que he hecho es hervir las almejas para separar las cáscaras (todos los ingredientes de la sopa van limpios), y colar el caldo por si aún tuvieran alguna arena después de lavarlas.

Cortamos la cebolla en brunoise, y la ponemos a pochar con el aceite.

Cuando veamos que empieza a estar blandita, añadimos el ajo, el perejil y el tomate pelado y rallado, dejamos que se frían bien.

En una cazuela, ponemos el fumet y el caldo de hervir las almejas.

Añadimos un poco del fumet al sofrito que hemos hecho y lo pasamos por la batidora para que luego no se encuentren pedazos en la sopa. Ponemos todo a hervir y comprobamos el punto de sal.

Añadimos las almejas, el congrio y el arroz y dejamos hervir aproximadamente 15 minutos. Cinco minutos antes de retirar la sopa, añadimos las gambas y servimos.

* El fumet de pescado, lo he hecho con espinas y de pescado blanco que he ido guardando en el congelador cuando he comprado merluza o gallos, un casco de cebolla y una hoja de laurel.

* Para hacer el concentrado de gambas lavé las cabezas y las cáscaras de las gambas. Las puse a cocer con un poco de sal en un cazo con 100 g de agua durante 5 minutos. Después las he colado, y con un mazo de mortero, apreté bien las cabezas contra el colador para que soltaran el jugo. Con esto ya está hecho el concentrado de gambas. Suelo hacerlo cuando hago gambas al ajillo, para no desechar nada y lo utilizo en ocasiones como ésta. Eso si, tened en cuenta que no hay que ponerle mucho a la sopa porque le daría demasiado sabor a gambas. Mi consejo es que lo guardéis como si fueran cubitos y luego pongáis las porciones en una bolsa en el congelador, así podéis utilizar la cantidad que necesitéis en cada momento.


lunes, 16 de noviembre de 2015

SOPA DE PESCADO DE DIARIO

Ingredientes

1/4 kg de chirlas o almejas
12 gambas
1 raja de congrio abierto pequeña
Espinas de pescado y huesos de pescado
3 patatas grandecitas
1 huevo cocido
1/2 cebolla
1 ajo
Aceite de oliva virgen
Sal
Picatostes

Elaboración

En primer lugar haremos un fumet con espinas y huesos de pescado que tengamos en el congelador, un casco de cebolla y una hoja de laurel. (Siempre me guardo los restos cuando compro merluza, tanto la cabeza como las espinas, rape o cualquier pescado blanco, las utilizo cuando hago sopa o arroz con pescados, porque enriquece mucho los platos).

Ponemos las chirlas en un poco de agua fría con sal, para que suelten las arenas.

Pelamos las gambas y ponemos las cabezas para que hiervan con el caldo corto, reservamos las colas peladas.

Para este tipo de sopas, siempre compro chirlas si están a buen precio, o almejas de calidad inferior. Se trata de que den sabor, estamos haciendo un plato sencillo y económico, por eso, y aunque las limpio, como las chirlas o las almejas de menos calidad a veces es imposible dejarlas limpias por completo, las hiervo, las separo de las conchas, las reservo y cuelo bien el caldo de la cocción que uno al caldo corto.

En una sartén, con cuatro cucharadas de aceite de oliva, pochamos la cebolla picada en brunoise con el ajo picado muy menudito, para que luego no se noten.
Colamos el caldo corto y colocamos en una cazuela honda. Ponemos allí la cebolla y el ajo pochados

Pelamos y cortamos las patatas en cuadraditos, (hay que pensar que es una sopa, no lleva demasiada patata), añadimos la sal, y ponemos a cocer aproximadamente durante 1/2 hora.

Mientras se cuece la patata, ponemos a cocer un huevo.

Cuando hayan transcurrido 20 minutos desde que empezó a hervir la patata le añadimos la raja de congrio en trozos pequeños, las gambas peladas y las chirlas que hemos separado de las conchas.

Picamos el huevo menudito y dejamos que hierva todo junto. Rectificamos de sal y ya tenemos hecha la sopa.

Al momento de servir, con el pan que nos haya sobrado del día anterior, hacemos unos picatostes que dejaremos escurrir bien sobre un papel absorbente para evitar el exceso de grasa y ponemos para acompañar.