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miércoles, 28 de febrero de 2024

CALAMARES Y LANGOSTINOS EN SALSA AMERICANA


Nunca había hecho calamares en salsa americana aunque en redes, he visto siempre muchas recetas y los tenia aparcados entre las cosas pendientes que quería hacer. Con pocas variaciones las recetas que he visto son similares así que siguiendo mi norma, yo le he dado mi toque personal adaptando la receta a los gustos de nuestra familia. El resultado nos ha sorprendido por lo rico y sabroso que está el plato. Eso si, los salseros, tendrán que preparar un buen pedazo de pan porque la salsa está de muerte. 

No sabría elegir entre los hechos en su tinta o estos, yo creo que éstos me han gustado más, no se si por la novedad o porque realmente están muy ricos,

Os cuento como los he hecho.

Ingredientes

1/2 kg de calamares una vez limpios
500 ml de caldo de pescado y marisco o agua
12 langostinos de buen tamaño
300 g de tomate triturado
100 ml de vino blanco
100 ml de brandy
1 puerro
2 dientes de ajo
2 cayenas
1 cucharadita de harina
Sal
Aceite de oliva

Elaboración

Yo compré 4 calamares de tamaño mediano, no demasiado grandes. Los limpié retirando la piel y los intestinos, quité la parte superior de los tentáculos y la boca. Le di la vuelta a la cabeza para comprobar que el interior estuviera completamente limpio y dejé que soltaran el agua primero en un escurridor y luego los puse sobre papel absorbente para evitar que al momento de rehogarlos saltaran. Los corté en anillas, pero cada cual puede cortarlos a su gusto.

Lo primero que hice fue pelar los langostinos, retirando la cabeza y los intestinos. Me reservé las cabezas para añadir al caldo su jugo.
En una sartén con un poco de aceite, puse las cabezas hasta que se pusieron de un color anaranjado, apretando con un tenedor para que soltaran todos sus jugos. Les añadí un poco del caldo de pescado y dejé que dieran un hervor. Trituré todo y colé el caldo con un colador de malla espesa para que no pasara ningún resto. Obtuve medio litro de caldo en total.

A continuación en una cazuela amplia y  baja, rehogué el puerro y los ajos cortados muy menuditos, hasta que empezaron a ponerse doraditos, pero sin quemarse.

Añadí los calamares ya cortados y rehogué a fuego vivo, hasta que vi que estaban ya de color blanquecino.
Puse después a fuego medio y añadí la cucharadita de harina que será la que luego permita que el caldo espese, cuando la harina se hubo sofreído -sin quemarse y sin pegarse-, porque el caldo que han soltado los calamares lo impide, añadí primero el vino blanco y dejé que hirviera para que se evaporara el alcohol.

Puse el brandy, y cuando rompió a hervir, lo flambeé y dejé hasta que las llamas desaparecieron.

Durante el flambeado, debéis tener en cuenta que nunca debéis tener en funcionamiento la campana extractora, porque eso haría que la llama subiera hacia arriba y podría incendiarse.




Una vez, que la llama del flambeado se apaga por completa, añadiremos el tomate natural triturado, las cayenas y parte del caldo de pescado que hemos preparado. El resto, se lo iremos añadiendo a medida que se van haciendo los calamares y según vayamos viendo que espesa la salsa. Yo lo he puesto todo.

Tenéis que tener en cuenta que al tener harina hay que vigilar la cocción moviendo en vaivén la salsa, o caso de ser necesario, con una espátula, pero no debe pegarse nunca. Tapáis la cazuela sin cerrarla completamente, para que el caldo vaya evaporando poco a poco.

El tiempo cocción dependerá de los calamares, no todos requieren el mismo tiempo, y claro está, como os gusten en casa, a nosotros nos gusta que estén tiernos. Los míos estuvieron una hora y les fui añadiendo poco a poco durante la cocción el resto del caldo, según iba espesando la salsa.

Cuando veáis que los calamares están hechos, agregáis los langostinos, con un par de minutos suelen estar hechos, pero los míos eran gorditos y los tuve 4. El plato es muy rico...



martes, 23 de enero de 2024

EMPANADILLAS DE LA ABUELITA PACA


En otros posts que he puesto, hablo sobre la cocina de mi madre y de los que platos que he hecho tratando de emularlos, pero admito que me ha resultado imposible igualarlos. 

Dice mi hermano, que probablemente lo que ocurre es que tanto nosotros como los nietos, tenemos idealizados aquellos platos que ella nos hacía con dedicación absoluta. No lo sé, pero sí reconozco que sus croquetas son inigualables, las haga de forma tradicional o en thermomix, y esa es la realidad. 

Cierto que ella, las hacía con leche de vaca comprada a productores del pueblo, pero ahora resulta que acostumbrados a la leche envasada, tampoco nuestro sistema digestivo es capaz de asimilar nada hecho con esa leche que yo tengo oportunidad de comprar cuando estoy en León. Pero aunque la desgraso, retiro la nata, (elaboro mantequilla con ella), no la toleramos. Por tanto en lo relativo a las croquetas, me doy por vencida.

No ocurre sin embargo lo mismo con sus empanadillas, que ella hacía y guardaba celosamente para la cena, pero los nietos las localizaban y terminaban con ellas antes de que se diera cuenta. Lo he intentado varias veces y no he conseguido ese punto que ella les daba, quedan ricas, pero no como aquellas. Hoy parece que al fin, he conseguido un resultado muy parecido, así que paso a contaros cómo las he hecho.

Ingredientes
Para la masa de las empanadillas

725 g de harina de todo uso
300 g de leche
130 g de aceite
120 g de vino blanco
Sal

Ingredientes 
Para el relleno de las empanadillas

Salsa de tomate casera (Os cuento después de poner los ingredientes como se hace)
1 tarro de migas de bonito en aceite de oliva de 220 g (tendremos que escurrir el aceite antes de utilizarlo)
3 huevos duros

Ingredientes 
Para la salsa de tomate

450 g de cebolla cortada en brunoise
900 g de tomate natural pelado
1 cucharada de sal escasa
2 cucharadas soperas de azúcar.

Lo primero que vamos a hacer es la salsa de tomate, que deberá estar fría al momento de preparar las empanadillas y rellenarlas.

Elaboración de la salsa de tomate

En una cazuela, ponemos aceite que cubra el fondo y ponemos la cebolla cortada en brunoise con una pizca de sal para que se poche y suelte sus jugos. Cuando veamos que la cebolla está con aspecto acristalado, añadimos el tomate y el resto de los ingredientes.

Tenemos que freír el tomate hasta que se haya consumido por completo el jugo del tomate, debe quedar una salsa bien espesa. Lo ponemos a temperatura alta hasta que comience a hervir, momento en el que la pondremos a fuego medio y estamos pendiente de ella para que vaya consumiendo los líquidos del tomate, siempre evitando que se nos pegue al fondo de la cazuela, para lo que vamos removiendo de vez en cuando con una espátula. Tarda un buen rato en quedar como observáis en las fotos de los pasos. 

Cuando tengamos la salsa de tomate hecha, picamos los huevos duros menuditos y desmenuzamos completamente el bonito. Mezclamos todo bien, y reservamos hasta el momento de rellenar las empanadillas.



Elaboración de la masa

En un cuenco, ponemos primero la leche, después el aceite, y para terminar el vino blanco y la sal.

Poco a poco, vamos incorporando harina y la mezclamos bien con una espátula, hasta que veamos que con la espátula, no podemos seguir trabajando la masa.

Sobre la zona de trabajo, espolvoreamos un poco de la harina que tenemos pesada y volcamos la masa que tenemos en el cuenco.


Rápidamente y antes de que la masa se salga de la zona donde hay harina, vamos añadiendo poco a poco más harina y comenzamos el amasado. 

Yo he puesto la cantidad de harina que indico en los ingredientes, que es la que mi masa ha requerido, pero debéis tener en cuenta que no todas las harinas funcionan lo mismo, por lo que cuando veáis que la masa que estáis trabajando no se pega a los dedos y queda fina, no es necesario que sigáis añadiendo más.

De hecho, he hecho dos tandas porque me sobró relleno y me he dado cuenta que la segunda, que llevaba como unos 10 g menos de harina, ha funcionado mucho mejor, así que debéis ateneros a la cantidad que pongo en los ingredientes de la masa, o guiaros por el tipo de harina que utilicéis.

Parte del secreto de estas empanadillas está en que la masa en el formado y el estirado debe ser muy fina, y si la masa tiene exceso de harina, se estirará con más dificultad y quedará más gruesa.

Una vez que hemos terminado con la elaboración de la masa, la boleamos y la dejamos en reposo tapada con papel film. Es una masa que no tiene ningún tipo de leudante, y sin embargo, pasadas unas horas, comprobaremos que ha crecido, no demasiado porque no lleva,  como he dicho, ningún tipo de levadura, pero ha crecido.

Elaboración de las empanadillas

Dividís la masa en dos y espolvoreáis la zona de trabajo muy ligeramente con harina, cogéis primero una parte y con ayuda de un rodillo, empezáis a estirar la masa. Es mejor estirar siempre de arriba abajo o de abajo arriba, procurando estirarla y dejarla muy fina.

Para empezar a formar y rellenar las empanadillas, tomamos porciones del relleno con una cucharita de café (digo de café, no de postre, que lleva más cantidad). Ponemos sobre un extremo de la masa estirada, envolvemos y recortamos dándoles forma. Yo recorto las empanadillas con una ruedecita que tengo desde tiempo inmemorial, y termino sellándolas con un tenedor de postre para evitar que durante el horneado se salga el relleno.

Vamos colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel al uso, hasta que tengamos la cantidad apropiada (dependerá del tamaño de las empanadillas), cuando tengamos la bandeja completa, pincelamos las empanadillas con huevo batido y metemos a horno precalentado a 240º C durante 10 minutos.

Como cada horno es un mundo, pasados los 10 minutos, comprobamos como están y si las queremos más doraditas, las dejamos un par de minutos más, o hasta conseguir el color que nos gusta.

Seguimos la elaboración con la otra parte de la masa. Al horno y a disfrutar.

Salen muchas empanadillas, pero es que yo he hecho para compartir con mis hijos.

Salen francamente ricas. Buen provecho!














martes, 16 de enero de 2024

GOULASH DE CARNE EN OLLA RAPIDA

Hoy he cocinado un plato elaborado con carne, cebolla y pimentón y otros condimentos muy variados: el goulash, que es uno de los platos de referencia de la gastronomía húngara.

Ya lo había hecho tanto por el método tradicional como en thermomix, y de hecho está en el blog AQUI. Hoy lo elaboré en la olla rápida, mi gran aliada cuando quiero tiempo para otras cosas. 

He aprovechado, y le he introducido otras especias que han enriquecido notablemente el plato. Paso a contaros un poco de que se trata el plato y la forma en que lo he cocinado.

El goulash es una gran opción para innovar con los estofados. Este plato oriundo de Hungría se ha convertido en la receta más famosa de la gastronomía del país centroeuropeo y actualmente en los países vecinos se pueden encontrar muchas variantes de la misma.

Es un plato tradicional húngaro que está hecho con carne de vaca, verduras y especias. Se cree que tiene su origen en el reino medieval de Hungría y ha ganado popularidad en muchos otros países. La palabra «gulash» proviene del húngaro «gulyás», que significa «pastor». Parece que el plato fue creado originalmente por pastores que necesitaban cocinar una comida sustanciosa y llena sobre un fuego abierto utilizando cualquier ingrediente que tuvieran disponible.

Con el tiempo, el gulash ha evolucionado y han surgido diversas variaciones regionales, pero sigue siendo un plato popular y querido en Hungría y en toda Europa Central y Oriental.

La principal característica del goulash es el largo tiempo de cocción a fuego lento, un tramo que se aproxima hasta las dos horas y media de duración.

En la cocina de hoy sin embargo, tenemos recursos para sustituir la cocción lenta por otros procedimientos más rápidos, con los que poniéndoles mimo al final de la elaboración, conseguimos excelentes resultados, me refiero a la olla rápida, en la que, si una vez terminada la cocción y con suficiente caldo el guiso, damos un golpe de fuego rápido, conseguiremos que la salsa quede suficientemente espesa para tener presencia y un plato igualmente rico, y de paso, hemos podido emplear nuestro tiempo en otras actividades.

Como es habitual, la receta de goulash ha evolucionado conforme a la modernización de la cocina. Actualmente, el goulash puede prepararse añadiendo otros ingredientes como la patata, pimientos, tomates e incluso otras especias.

Asimismo, existe una disparidad con la elaboración de la salsa, que será más espesa o más caldosa, llegando incluso a similar una sopa de carne. Para espesar la salsa, se utiliza en ocasiones vino y harina y en otras, nata agria. Yo no lo he necesitado, el tomate la cebolla y la zanahoria han dado como resultado una salsa consistente y muy rica

En la carne y en la salsa final, se encuentra la principal clave del éxito que vamos a lograr en la preparación del goulash.

También se puede utilizar olla de cocción lenta, pero la verdad, yo me niego a tener más cacharros de cocina y mi experiencia me ha enseñado que no es imprescindible.

Por otro lado, la carne que se utilizará deberá estar bien limpia de grasa y cortada en dados de 2-3 centímetros de grosor. Para evitar que durante el largo cocinado pierda sus jugos conviene sellarla previamente, a alta temperatura.

Otro de los secretos para conseguir un excelente goulash está en la calidad del pimentón, que ha de ser de calidad. Yo utilizo pimentón de la Vera agridulce que como se sabe en toda España es de gran calidad.

Ingredientes

700 gr. de carne de morcillo de ternera, añojo, cadera, babilla, aguja... (puse morcillo)
2 dientes de ajo grandecitos
600 g de cebolla
5 de zanahorias.
300 gr. de tomate natural triturado
Sal
Pimienta
Caldo de carne o en su defecto 2 cubitos de caldo de carne.
1 cucharada de azúcar moreno
½ cucharada de comino en polvo
½ cucharada de pimentón
½ cucharada de tomillo seco
½ cucharada de orégano seco
2 hojas de laurel.
80 gr. de vino tinto.
40 gr. de vinagre de Módena.
4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.
Un poco de harina para pasar la carne

Elaboración 

Limpiamos la carne, quitando todos los nervios que pueda tener y las partes que tienen grasa. Las cortamos en trozos como de 2 cm más o menos, los míos esta vez eran mayores porque me los hizo el carnicero, pero es mejor un poco más pequeños.

Ponemos la olla rápida con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen, y pochamos la cebolla en brunoise, los ajos y la zanahoria partida de rodajitas finas. Lo sofreímos durante unos minutos hasta que esté la cebolla bien pochada y la zanahoria reblandecida.

Un truco que he aprendido de otros cocineros de la red es que, cuando vayamos a pochar las verduras y más concretamente la cebolla, es bueno ponerle un poco de sal para que suelten todos sus jugos.

Pasamos la carne por harina y la freímos en una sartén procurando que nos quede algo dorada. Reservamos.

Añadimos ahora el tomate pelado y triturado, el azúcar moreno, la sal, la pimienta, el pimentón, el comino en polvo, el tomillo seco, el orégano seco, el laurel, el vino, el vinagre y finalmente la carne que tenemos frita.

Añadimos un poco de caldo de carne (al gusto, para que después la salsa quede espesa pero lo suficiente como para evitar que la salsa se nos pegue)

Mezclamos todo bien y programamos la olla rápida.

La olla la pongo a temperatura máxima hasta que salen los anillos, En cuanto los anillos están fuera, bajo la vitrocerámica al 3 para que se haga despacio. A nosotros nos gusta que la carne quede muy tierna y jugosa, así que le he puesto 40 minutos y ha quedado perfecta.

Una vez que la olla se haya despresurizado, probamos el punto de sal y comprobamos que la carne esté hecha a nuestro gusto, rectificamos de sal si fuera necesario y si es necesario ponemos unos minutos más.

La consistencia de esta receta hace que no sea necesario consumirla con un acompañamiento. Pero en el caso de optar por ponerle acompañamiento, se puede optar por el arroz, una ensalada verde o unas patatas. Por supuesto, el pan siempre será una buena opción para poder degustar la deliciosa salsa, nosotros hemos optado por el pan.







 

domingo, 14 de enero de 2024

HUEVOS AL PURGATORIO

Los huevos al purgatorio, son una receta tradicional italiana de la zona de Nápoles que se ha convertido en un plato muy conocido y extendido por lo rico que está y lo sencillo que es prepararlo.

Este plato se caracteriza por cocinar los huevos con salsa de tomate en una sartén, de manera que la cantidad de aceite empleada es mucho menor que la usada para cocinar los huevos fritos. El resultado es un plato lleno de sabor y, a su vez, muy fácil de preparar, por lo que es ideal incluso para principiantes. Y para los amantes del picante, este plato se presta perfectamente a introducir un poco de picante.

Ingredientes

2 huevos
½ kg de tomate natural pelado y triturado
1 diente de ajo pequeño
½ cebolla
½ cucharada postre de orégano o albahaca
1 chorro de aceite de oliva
1 cucharada sopera de queso parmesano rallado, o cualquier otro que nos guste pero sea cremoso (yo no lo he puesto para evitar calorías)
1 cayena pequeña
1 cucharada rasa de azúcar para quitar la acidez al tomate
1 pizca de sal

Elaboración

Ponemos a calentar una sartén con un chorro de aceite.

Picamos los ajos, la cebolla y la cayena y los añadimos a la sartén. Dejamos que todo suelte su sabor e incluso que la cebolla se dore un poco, que esté casi casi caramelizada, lo que le dará después un sabor peculiar a la salsa.

Incorporamos el tomate triturado y dejamos que se cocine durante unos 20-30 minutos a fuego suave. A los 10-15 minutos, añadimos sal, pimienta y el orégano, y dejamos que se termine de hacer la salsa de tomate. La salsa estará lista cuando se haya consumido el agua del tomate y se vea que el aceite se queda arriba.

Rallamos un poco de queso parmesano, o el queso que más nos guste, pero que sea cremoso. (no lo puse).

Cuando se hacen huevos al plato o estos huevos, es fácil que se cuaje la yema y sin embargo, la clara no quede hecha. Lo que yo hago es separar las claras de las yemas, y pongo sobre el tomate primero las claras. Pongo una tapa para ayudar a que se cuajen y cuando casi han terminado, coloco las yemas, justo el tiempo de que la película que las cubre por encima, se les ponga blanquecina pero que la yema esté, "en su punto para mojar pan", que es la gracia del plato.

Una vez que están los huevos a nuestro gusto, apagamos el fuego, ponemos un poco de sal por encima de los huevos y los servimos enseguida, ya que los huevos con la salsa caliente se seguirán cocinando. Servimos inmediatamente

Para que el plato quede rico, recomiendo que el tomate utilizado, sea natural.






 

viernes, 22 de diciembre de 2023

CONFITURA DE TOMATE EN THERMOMIX


Hace años hacía una mermelada de tomate, que era muy parecida a esta confitura.

Había exceso de tomates y de fruta en el huerto, no sabía ya que hacer con ellos para que no se perdieran y elaboré muchas mermeladas y confituras, hubo suficientes incluso para regalar.

Últimamente, me limito a preparar las que consumimos en casa, o como en este caso, si necesito algo para una preparación específica. Si hay exceso de fruta, prefiero regalarla y me ahorro el trabajo.

Esta confitura que he preparado hoy, en concreto, es para una empanada de cecina que lleva también mermelada de pimiento rojo que ya he publicado estos días, aunque como he hecho mas de la necesaria, y llega la Navidad, me servirá para algunos canapés, y si sobra, como fondo de despensa.

En el caso de las confituras las recetas aconsejan que se ponga el mismo peso de ingrediente que de azúcar, es decir si tengo 500 gr de tomate añadiremos 500 gr de azúcar, pero se puede hacer con un poco menos de esta última y además de ser más saludable, se nota más el sabor del ingrediente.

Yo le he añadido unos clavos en especie, pero si preferís podéis sustituirlos por la piel y el zumo de un limón.

Ingredientes

650 gr de tomates pelados y troceados AQUI
500 gr. de azúcar
4 clavos en especie

Elaboración

Podemos utilizar tomate entero natural del comercializado, pero mejor el tomate fresco. En caso de que os decantéis por el tomate fresco, lo primero que hay que hacer es lavar bien los tomates y pelarlos. Para pelarlos podéis, hacerles un corte en forma de cruz en la base y meterlos unos minutos en el microondas o escaldarlos un minutillo en agua hirviendo. 

Para comenzar la elaboración los troceamos un poco pero no mucho que de eso se encarga la thermomix.

Hay quien retira las pepitas pero yo se las dejo .

Ponemos los tomates en la thermomix, añadimos el azúcar y los clavos.

Programamos 20 minutos, temperatura 100º, velocidad 2. Si tienen mucha agua, le quitamos el cubilete para que evapore mejor y ponemos el cestillo en posición invertida para que no salpique.

Pasado este tiempo comprobamos como está la mermelada, a mi me quedó muy líquida así que la volví a programar 10 minutos, esta vez en temperatura varoma y velocidad 2.

El tiempo depende de la cantidad y la variedad del tomate que estemos haciendo, por ejemplo si hay menos cantidad puede que con 5 minutos en temperatura varoma sean suficientes.

Para comprobar si la mermelada está lista, como en caliente es difícil de saber, echamos una o dos cucharadas en un platito y lo metemos en el congelador para que enfríe, pasados unos minutos veremos exactamente que consistencia tiene la mermelada y podemos decidir si es necesario un poco mas de cocción.

Una vez veamos que esta lista, si no vamos a utilizarla toda, la verteremos en los tarros esterilizados, con ayuda de un embudo, hasta arriba y cerramos bien asegurándonos de que todas las tapas están puestas correctamente.

Se dejan enfriar durante al menos 24/48 horas con la tapa hacia abajo y se guardan también en esa posición

Si quieres doblar los ingredientes, porque quieres más cantidad no es necesario cambiar los tiempos ni la temperatura ni la velocidad.

sábado, 2 de diciembre de 2023

ESTOFADO DE TERNERA CON TOMATE, ZANAHORIA Y PATATAS


Ingredientes

500 g de ternera para estofado (Yo elegí de la parte de la cadera)
500 ml de caldo de carne (Puse caldo del cocido que hice esta semana)
1 ajo grande
1 cebolla
2 zanahorias grandes
150 g de tomate natural triturado
150 ml de vino tinto (sino tenéis abierta ninguna botella, podéis poner cualquier vino de guisar que no sea blanco)
1 hoja de laurel
1 poquito de romero (lo ideal es fresco, pero no tengo aquí)
2 patatas
Harina de trigo para pasar la carne
Aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra
Sal

Elaboración

Salpimentamos los trozos no muy pequeños de ternera. Si estamos indecisos preguntamos al carnicero que carne es la más indicada, pero puede ser cadera, morcillo o cualquier parte de las jugosas que sirva para el estofado, ellos saben seguro que parte es la mejor.

Cubrimos el fondo de una cazuela con aceite de oliva virgen extra. Pasamos por harina los trozos de carne y los doramos en el aceite.

Una vez dorados los sacamos y reservamos.

En el mismo aceite echamos el ajo picado, a mi en este caso no me gusta hacerlo menudo porque se puede quemar con facilidad.

Cuando empiece a dorarse echamos la cebolla bien troceada, salamos ligeramente y sofreímos unos 10 minutos.

Incorporamos las zanahorias peladas y cortadas en trozos no muy pequeños, porque queremos que se cocinen pero que no se deshagan durante el cocinado.

Sofreímos 5 minutos y echamos el tomate triturado. Sofreímos 10 minutos a fuego fuerte.

Pasado el tiempo vertemos el vino y reducimos 5 minutos más a fuego fuerte.

Volvemos a echar la carne a la cacerola con los jugos que haya soltado, cubrimos con el caldo de carne y removemos.

Incorporamos una hoja de laurel y una ramita de romero (no tenía y puse seco), tapamos y dejamos cocinar a fuego bajo durante 1 hora y media.

Cuando falten 20 minutos para finalizar el tiempo añadimos 2 o 3 patatas, dependiendo del tamaño. Las vamos a chascar en trozos no muy pequeños para que no se deshagan.

Tapamos y dejamos que finalice el tiempo de cocción. Antes servir, debemos pinchar con un cuchillo un trozo de carne para comprobar que está tierna.

Mi carne era muy tierna y yo opté por hacerla en la olla rápida. Todos los pasos son exactamente los mismos, salvo agregar las patatas. Yo las agregué antes de cerrar la olla, los tiempos de cocción en olla rápida tanto para la ternera como para las patatas son muy similares, varían dos minutos. Me arriesgué y puse los 8 minutos que marca para las patatas que era el tiempo más largo. Gané la apuesta, las patatas quedaron enteras como podéis ver en la foto y con un sabor buenísimo.

La salsa, como siempre suele suceder en la olla rápida, queda muy ligera y a mi me gusta que me quede un poco melosa. Para eso, después de despresurizar la olla, dejé que diera un hervor hasta que vi que había espesado. Si elegís esta opción, vigilar constantemente el guiso, la salsa tiene la harina de rebozar la carne y tomate, así que es posible que si os descuidáis, se os pegue.

Os diré que en casa tuvo más éxito la guarnición que la propia carne, y la salsa es justamente apropiada para los muy paneros como mi hijo.

 


viernes, 28 de julio de 2023

TALLARINES A LA PUTTANESCA


Los Tallarines alla Puttanesca son un plato de pasta italiana que se dice que fue inventado en Nápoles a mediados del siglo 20. El nombre significa literalmente "espaguetis al estilo de una prostituta" en italiano, ¡pero no se corresponde con la traducción real! 

Mientras que la etimología del nombre una vez vinculó el plato a las cortesanas de la antigüedad, porque se decía que era un plato rápido para hacer entre citas, o porque olía lo suficientemente bueno para atraer a los clientes desde la calle, lo cierto es que ninguna de estas dos historias parece particularmente convincente.

El historiador de alimentos Jeremy Parzen, por su parte, afirma que el nombre tiene más que ver con el uso práctico de puttanesca en italiano que su definición literal: los italianos usan "puttana" de manera similar a cómo los angloparlantes usan "mierda", para profanar cualquier cosa. 

Con esto en mente, él teoriza que el nombre se refiere a los ingredientes y el hecho de que el plato se hace casi de sobras o, "mierda" que se tiene alrededor.

Un artículo de 2005 del periódico Il Golfo afirma que el plato fue inventado en los años cincuenta por Sandro Petti, copropietario de Rancio Fellone, un famoso restaurante Ischian y una cafetería nocturna, cuando, cerca del cierre una noche, un grupo de clientes pidieron comida. Como no tenía muchos ingredientes, les dijo que no tenía suficiente para hacer una comida, pero se quejaron e insistieron en que "hiciese cualquier tipo de basura". 

Con cuatro tomates, dos aceitunas y algunas alcaparras que tenía a mano, hizo una comida para el grupo y, debido a su éxito, más tarde lo añadió al menú como espagueti alla puttanesca. Esta historia no se ha verificado, pero puedo sugerir como el plato pudo haber surgido y cómo podría haber sido nombrado.

Ingredientes para la Salsa puttanesca

50 ml de aceite de oliva virgen extra
2 dientes de ajo
2 cayenas
30 g de filetes de anchoa troceados
100 g de alcaparras escurridas
140 g de aceitunas negras sin hueso cortadas en rodajas
500 g de tomate natural triturado
1 cucharada de azúcar para quitar la acidez del tomate (opcional)

Elaboración

Ponemos en el vaso el aceite, los ajos y la cayena y cocinamos 5 minutos, Varoma, velocidad 1.

Incorporamos las anchoas troceadas, las aceitunas en rodajas y las alcaparras y sofreímos 5 minutos, Varoma, velocidad 1.

Incorporamos el tomate natural triturado, cocinamos 18 minutos, 100º, giro a la izquierda y velocidad 1. 

Ya tenemos lista la salsa.

Cocemos los tallarines en agua con sal como de costumbre,  justo el tiempo que marca el paquete. 

Yo he puesto 130 g porque solo comíamos 2. Me sobró salsa para hacerlos otro día. 

Mezclamos bien con los tallarines escurridos, y nos preparamos para comer un plato "alegre", no apto para quienes no le guste la comida picante.

lunes, 9 de enero de 2023

FIDEOS CON ALMEJAS



Ingredientes para  4 personas

360 g, de fideos del nº 4
500 g de almejas 
2 dientes de ajo
100 +/- de cebolla
80 g de pimiento rojo
40 g de tomate natural triturado
1 litro de caldo de pescado
100 ml de Vino Blanco 
4 cucharadas de aceite de oliva virgen
Unas hebras de azafrán
1 hoja de laurel
Sal al gusto
Perejil Al gusto

Elaboración

Lo primero que tenemos que hacer es preparar un caldo de pescado, que podemos hacer con espinas de pescado blanco que tengamos, y en caso de no tener es buen recurso utilizar un caldo de los comercializados en brick que yo encuentro que son una gran alternativa. Eso si, hay una gran diferencia de unas marcas a otras y deberéis encontrar la que más se adapte a vuestro gusto, yo he utilizado el de Mercadona que tiene un sabor suave muy agradable. Le añadí para enriquecerlo las cáscaras y las cabezas de unas gambas que tenía en casa, y lo colé bien.

Limpiamos las almejas y las dejamos un mínimo de 30 minutos en un recipiente con agua fría y sal para que suelten cualquier resto de arena que pudieran tener. Desechamos las almejas que tengan la concha rota o que estén abiertas y no se cierren al tocarlas.

Ponemos una cazuela a fuego medio y cuando la empiece a calentarse, incorporamos el aceite de oliva y los dientes de ajo picados. Cuando el ajo empiece a dorarse, añadimos la cebolla picada finita, con una pizca de sal y cocinamos hasta que la cebolla empiece a estar transparente (4-5 minutos aproximadamente).

A continuación, añadimos el pimiento rojo cortado en cuadraditos pequeños. Mezclamos con la cebolla pochada, salpimentamos, y añadimos la hoja de laurel que le queda muy bien a estos fideos con almejas.

Pasados unos 5 minutos tendremos el pimiento ya cocinado, incorporamos las hebras de azafrán, mezclamos con el sofrito y añadimos el tomate triturado. Cocinamos 1-2 minutos hasta que se evapore el agua del tomate, subimos un poco el fuego y añadimos el vino blanco. Mezclamos bien y esperamos un minuto a que se evapore el alcohol.

Incorporamos los fideos a la cazuela y removemos bien para integrarlos perfectamente en el sofrito. Cocinamos el conjunto durante 1 minuto para dorar los fideos removiendo constantemente. Añadimos el caldo de pescado (que tiene que estar bien caliente), mezclamos todos los ingredientes, bajamos el fuego un poco y dejamos que se cocinen los fideos durante 8 minutos. 

Los fideos que estamos utilizando son del número 4 y según el fabricante necesitarán entre 11 y 13 minutos de cocción. Yo los he tenido 11minutos en total y mientras nos pusimos a la mesa, alcanzaron el punto perfecto.

Pasados los 8 primeros minutos de la cocción del fideo incorporamos las almejas bien escurridas de agua, tapamos la tartera y contamos 4 minutos. En estos 4 minutos restantes los fideos acabarán de cocinarse y a las almejas (en este punto le puse también las gambas, aunque no son necesarias y lo hice por por utilizar las que tenía de un guiso anterior),les dará tiempo a abrirse. 

Probamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario, antes del final de la cocción de las almejas Pasados los 4 minutos comprobamos que todas las almejas están abiertas y desechamos si aun quedase alguna que esté cerrada.

Removemos para repartir las almejas en el guiso y y si nos gusta, terminamos espolvoreando perejil fresco recién picado.

Os animo a probarlos, están francamente ricos.