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miércoles, 7 de octubre de 2015

CONSERVA DE TOMATE AL NATURAL


Hay que aprovechar hasta el último tomate que nos ha dado el huerto. Hemos hecho pisto, salsa de tomate y ahora vamos con el tomate al natural.

Lo primero que tenemos que hacer es esterilizar los botes donde vamos a guardarlos. No es necesario hervirlos si hacemos un lavado completo en el lavavajillas. Dejamos que sequen bien.

Tenemos que seleccionar tomates bien maduros pero con la carne bien firme, y desecharemos todos aquellos que tengan algún punto en mal estado. Preparamos una olla con agua y la dejamos que caliente bien.

Lavamos bien los tomates y los vamos introduciendo uno a uno en el agua. Con ayuda de un tenedor, pinchamos el tomate y con un cuchillo vamos retirando la piel, retirando además la parte del tomate donde tiene el rabito y no dejando más que la parte roja, con cuidado de no quemarnos.

Vamos reservando los tomates pelados y cuando hayamos terminado empezamos a embotarlos.

El frasco tiene que quedar bien lleno, y para ello, tenemos que presionar los tomates hasta conseguir retirar la mayor cantidad posible de líquido y de pepitas y eliminando las burbujas de aire que veamos. (podemos ayudarnos de un tenedor). Tapamos bien y, ahora si, esterilizamos colocando en un recipiente hondo y de forma que los frascos queden totalmente cubiertos de agua al menos tres dedos por encima de la boca del frasco. Dejamos que hiervan al menos durante 10/15 minutos y que se enfríen en el agua en que han sido esterilizado.

Duran dos o tres años.

sábado, 30 de mayo de 2020

CARNE DE TERNERA CON TOMATE EN OLLA RAPIDA


La ternera con tomate en olla rápida es uno de esos guisos que nos evitan pasar mucho tiempo en la cocina y tenemos un plato completo lleno de sabor y muy nutritivo. Es un plato sencillo de preparar, y en la olla rápida os llevará poquísimo tiempo.

Ingredientes

500 gramos de carne de ternera para guisar, morcillo, aguja o cualquier pieza que os guste.
2 puerros
1 zanahoria grande o 2 pequeñas
2 pimiento verde grande
Medio pimiento rojo (si es grande, si no uno pequeño)
2 dientes de ajo
Sal
Pimienta
Laurel
Comino molido, la punta de una cucharita
Pimentón, la punta de una cucharita
Vino blanco
Aceite de oliva
Tomate natural triturado
Azúcar (opcional, sólo para quitar la acidez del tomate)
Caldo de carne, o en su defecto agua y una pastilla de caldo

Elaboración

En primer lugar, lavamos y cortamos las verduras: el puerro y la zanahoria en rodajas, el pimiento en tiritas o rodajas y el ajo picado.

A continuación, en la olla rápida ponemos 3 cucharadas soperas de aceite de oliva durante 3 o 4 minutos a fuego fuerte. Incorporamos las verduras troceadas y las pochamos durante 5 o 6 minutos.

Añadimos la carne cortada a trozos, más o menos que sean todos del mismo tamaño. Un tamaño mediano. Echamos sal, pimienta y la puntita de una cuchara de pimiento molido y seguimos rehogando con las verduras a fuego fuerte unos 3 o 4 minutos más.

Agregamos una copa de vino blanco, aunque podemos usar cualquier otro. Yo usé este en concreto, porque es el que tenía empezado.

Dejamos evaporar el vino durante unos minutos, removiendo de vez en cuando y cuando esté el vino consumido añadimos un vaso (250 ml) de caldo de carne.

Si no tenemos caldo de carne se puede añadir una pastilla de caldo disuelta en un vaso de agua, e incorporarlo al guiso, o simplemente agua y un poco más de sal.

Después, tapamos la olla rápida y una vez que suban los anillos bajamos el fuego al 3 y lo mantendremos durante 8 minutos. Dependiendo de cada olla, lo tendrás que tener un poco más de tiempo o menos, la mía es una WMF, y sigo las indicaciones de la olla, para los tiempos de cocción.

Separamos la olla del fuego y esperamos que bajen los anillos para poder abrirla. 

Al abrir la olla, volvemos a ponerla al fuego y añadimos 3 cucharadas soperas de tomate natural previamente triturado con la batidora. Añadimos media cucharadita de azúcar y una pizca de sal. También podéis sustituir el tomate natural por tomate frito. De hecho, yo había utilizado tomate frito en otra preparación y utilicé tomate frito sobrante para aprovecharlo.

Removemos bien y lo dejamos a fuego lento (con la tapadera puesta pero sin cerrar la olla para que el tomate no salte) unos 4 o 5 minutos, moviendo de vez en cuando hasta que veamos que el tomate se ha hecho e integrado con la salsa.

Si vemos que ha quedado el caldo abundante y queremos conseguir que se evapore un poco y se condense, dejamos hervir un poco más, removiendo cada poco para que no se nos pegue.

Yo lo he acompañado de unas patatas fritas partidas en cuadraditos y dándoles un hervor en la salsa, para que cogieran el sabor.
 



domingo, 14 de enero de 2024

HUEVOS AL PURGATORIO

Los huevos al purgatorio, son una receta tradicional italiana de la zona de Nápoles que se ha convertido en un plato muy conocido y extendido por lo rico que está y lo sencillo que es prepararlo.

Este plato se caracteriza por cocinar los huevos con salsa de tomate en una sartén, de manera que la cantidad de aceite empleada es mucho menor que la usada para cocinar los huevos fritos. El resultado es un plato lleno de sabor y, a su vez, muy fácil de preparar, por lo que es ideal incluso para principiantes. Y para los amantes del picante, este plato se presta perfectamente a introducir un poco de picante.

Ingredientes

2 huevos
½ kg de tomate natural pelado y triturado
1 diente de ajo pequeño
½ cebolla
½ cucharada postre de orégano o albahaca
1 chorro de aceite de oliva
1 cucharada sopera de queso parmesano rallado, o cualquier otro que nos guste pero sea cremoso (yo no lo he puesto para evitar calorías)
1 cayena pequeña
1 cucharada rasa de azúcar para quitar la acidez al tomate
1 pizca de sal

Elaboración

Ponemos a calentar una sartén con un chorro de aceite.

Picamos los ajos, la cebolla y la cayena y los añadimos a la sartén. Dejamos que todo suelte su sabor e incluso que la cebolla se dore un poco, que esté casi casi caramelizada, lo que le dará después un sabor peculiar a la salsa.

Incorporamos el tomate triturado y dejamos que se cocine durante unos 20-30 minutos a fuego suave. A los 10-15 minutos, añadimos sal, pimienta y el orégano, y dejamos que se termine de hacer la salsa de tomate. La salsa estará lista cuando se haya consumido el agua del tomate y se vea que el aceite se queda arriba.

Rallamos un poco de queso parmesano, o el queso que más nos guste, pero que sea cremoso. (no lo puse).

Cuando se hacen huevos al plato o estos huevos, es fácil que se cuaje la yema y sin embargo, la clara no quede hecha. Lo que yo hago es separar las claras de las yemas, y pongo sobre el tomate primero las claras. Pongo una tapa para ayudar a que se cuajen y cuando casi han terminado, coloco las yemas, justo el tiempo de que la película que las cubre por encima, se les ponga blanquecina pero que la yema esté, "en su punto para mojar pan", que es la gracia del plato.

Una vez que están los huevos a nuestro gusto, apagamos el fuego, ponemos un poco de sal por encima de los huevos y los servimos enseguida, ya que los huevos con la salsa caliente se seguirán cocinando. Servimos inmediatamente

Para que el plato quede rico, recomiendo que el tomate utilizado, sea natural.






 

domingo, 9 de febrero de 2020

CONEJO A LA CAZADORA


Ingredientes:

200 gr de cebolla en cuartos
2 dientes de ajo
100 gr de jamón ibérico en trozos. (un paquete de jamón en taquitos)
3 cucharadas de aceite de oliva
2 paquetes de conejo en trozos (dos bandejas, una de paletillas y otra de lomos)
1 cucharadita de sal
1 pellizco de pimienta molida
50 gr de coñac
100 gr de vino blanco
5 cucharadas de tomate natural triturado (de la conserva al natural que hago).
8 granos de pimienta negra
1/4 cucharadita de tomillo seco
una lata pequeña de champiñones 
 al natural

Hoy hice conejo para comer. Lo he hecho por el método tradicional, porque muchas veces la thermomix -no siempre-, con las carnes más blandas como el pollo y el conejo, tiene tendencia a destrozar las piezas y le quita presentación al plato. Lleva un poco más de tiempo, pero merece la pena. De cualquier forma, para quien quiera rapidez, dejo también la receta en thermomix.

Elaboración tradicional

Salpimentamos el conejo y reservamos.

Cortamos la cebolla en brunoise y el ajo muy pequeñito y lo pochamos hasta que esté muy blandito.

Añadimos los taquitos de jamón y dejamos que se frían un poco.

Incorporamos el conejo y le damos unas vueltas, con cuidado para evitar que las piezas se rompan.

Añadimos el coñac, el vino, el tomate triturado, los granos de pimienta y el tomillo.

Dejamos que se vaya haciendo a fuego mediano y cuando comprobemos que ya está tierno, agregamos los champiñones para que se integren con el guiso, dejamos cocer el conjunto unos minutos. Retiramos y a la mesa

En thermomix

Ponemos en el vaso la cebolla y los ajos. Programamos 3 segundos, vel. 4. Con la espátula bajamos los restos. Incorporamos el jamón y el aceite. 

Programamos 8 minutos, 100º, velocidad cuchara.
Añadimos el coñac, el vino, el tomate, los granos de pimienta y el tomillo. 

Salpimentamos el conejo y también lo incorporamos. Programamos 20 minutos, 100º, velocidad cuchara giro a la izquierda.

Comprobamos el punto de sal, porque el jamón suele dar bastante sabor.

Para terminar, agregamos los champiñones por el bocal y programamos 10 ó 15 minutos más, temp. Varoma, velocidad cuchara, giro a la izquierda.
Se pone en una fuente y ponemos a la mesa.


viernes, 20 de noviembre de 2015

GOULASH O GUISO DE CARNE


Ingredientes
600 gr. de carne de morcillo de ternera, añojo, cadera, babilla, aguja...
3 dientes de ajos.
2 de cebollas grandes.
3 de zanahorias.
300 grs. de tomate natural triturado (puse tomate frito casero).
Sal y pimienta o 2 caldos de carne.
1 cucharada de azúcar moreno.(el tomate que puse ya lleva azúcar, la suprimí)
1 cucharadita de pimentón dulce.
2 hojas de laurel.
80 grs. de vino tinto.
40 grs. de vinagre de Módena.
4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.
Un poco de harina para pasar la carne

Elaboración tradicional

Limpiamos la carne, quitando todos los nervios que pueda tener y las partes que tienen grasa. Las cortamos en trozos como de 2 cm.

Ponemos una cazuela con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen, y pochamos la cebolla en brunoise, los ajos y la zanahoria partida de rodajitas finas. Lo sofreímos durante unos minutos hasta que esté la cebolla bien pochada y la zanahoria reblandecida.

A la hora de agregar el tomate, en lugar de freír el tomate y ponerle azúcar, añadí tomate frito del que hago en conserva y no le puse azúcar porque le pongo ya al tomate.

Añadimos entonces el tomate frito, la sal, la pimienta, el pimentón, el laurel, el vino, el vinagre y la carne. Mezclamos todo bien y dejamos que se haga despacio.

Mientras se va haciendo la salsa, pasamos muy ligeramente la carne por harina y la vamos sellando en una sartén, dorándola un poco. Cuando hayamos terminado de sellarla, la agregamos a la salsa que estamos haciendo y la dejamos durante 2 horas aproximadamente. (En mi vitro, al 3).

Tendremos que vigilar el guiso porque ya sabemos que todo lo que lleva harina y tomate, por poco que sea, tiende a pegarse.

Comprobamos punto de sal y la cocción. Pinchamos la carne para saber si está tierna y si está a nuestro gusto, retiramos.

Elaboración en thermomix

Vertimos el aceite en el vaso y lo calentamos programando 5 minutos, temperatura Varoma y velocidad 1.

Ponemos los ajos en el aceite previamente fileteados a mano y los sofreímos, programando 5 minutos, temperatura Varoma, giro a la izda. y vel. cuchara.

Colocamos la mariposa en las cuchillas y las cebollas cortadas en finas anillas y las zanahorias en rodajas. Sofreimos estos ingredientes durante 5 minutos, temperatura Varoma, giro a la izda. y vel. cuchara.

Añadimos el tomate natural triturado, la sal, el azúcar, la pimienta, el pimentón, el laurel, el vino, el vinagre y la carne. Colocamos el cestillo encima de la tapa y programamos 40 minutos, temperatura Varoma, giro a la izda y vel. Cuchara.

Ponemos el contenido del vaso en una fuente y sirva caliente.

Es un plato ideal para ser acompañado a base de verduras o patatas hervidas, así como de arroz blanco.

martes, 23 de enero de 2024

EMPANADILLAS DE LA ABUELITA PACA


En otros posts que he puesto, hablo sobre la cocina de mi madre y de los que platos que he hecho tratando de emularlos, pero admito que me ha resultado imposible igualarlos. 

Dice mi hermano, que probablemente lo que ocurre es que tanto nosotros como los nietos, tenemos idealizados aquellos platos que ella nos hacía con dedicación absoluta. No lo sé, pero sí reconozco que sus croquetas son inigualables, las haga de forma tradicional o en thermomix, y esa es la realidad. 

Cierto que ella, las hacía con leche de vaca comprada a productores del pueblo, pero ahora resulta que acostumbrados a la leche envasada, tampoco nuestro sistema digestivo es capaz de asimilar nada hecho con esa leche que yo tengo oportunidad de comprar cuando estoy en León. Pero aunque la desgraso, retiro la nata, (elaboro mantequilla con ella), no la toleramos. Por tanto en lo relativo a las croquetas, me doy por vencida.

No ocurre sin embargo lo mismo con sus empanadillas, que ella hacía y guardaba celosamente para la cena, pero los nietos las localizaban y terminaban con ellas antes de que se diera cuenta. Lo he intentado varias veces y no he conseguido ese punto que ella les daba, quedan ricas, pero no como aquellas. Hoy parece que al fin, he conseguido un resultado muy parecido, así que paso a contaros cómo las he hecho.

Ingredientes
Para la masa de las empanadillas

725 g de harina de todo uso
300 g de leche
130 g de aceite
120 g de vino blanco
Sal

Ingredientes 
Para el relleno de las empanadillas

Salsa de tomate casera (Os cuento después de poner los ingredientes como se hace)
1 tarro de migas de bonito en aceite de oliva de 220 g (tendremos que escurrir el aceite antes de utilizarlo)
3 huevos duros

Ingredientes 
Para la salsa de tomate

450 g de cebolla cortada en brunoise
900 g de tomate natural pelado
1 cucharada de sal escasa
2 cucharadas soperas de azúcar.

Lo primero que vamos a hacer es la salsa de tomate, que deberá estar fría al momento de preparar las empanadillas y rellenarlas.

Elaboración de la salsa de tomate

En una cazuela, ponemos aceite que cubra el fondo y ponemos la cebolla cortada en brunoise con una pizca de sal para que se poche y suelte sus jugos. Cuando veamos que la cebolla está con aspecto acristalado, añadimos el tomate y el resto de los ingredientes.

Tenemos que freír el tomate hasta que se haya consumido por completo el jugo del tomate, debe quedar una salsa bien espesa. Lo ponemos a temperatura alta hasta que comience a hervir, momento en el que la pondremos a fuego medio y estamos pendiente de ella para que vaya consumiendo los líquidos del tomate, siempre evitando que se nos pegue al fondo de la cazuela, para lo que vamos removiendo de vez en cuando con una espátula. Tarda un buen rato en quedar como observáis en las fotos de los pasos. 

Cuando tengamos la salsa de tomate hecha, picamos los huevos duros menuditos y desmenuzamos completamente el bonito. Mezclamos todo bien, y reservamos hasta el momento de rellenar las empanadillas.



Elaboración de la masa

En un cuenco, ponemos primero la leche, después el aceite, y para terminar el vino blanco y la sal.

Poco a poco, vamos incorporando harina y la mezclamos bien con una espátula, hasta que veamos que con la espátula, no podemos seguir trabajando la masa.

Sobre la zona de trabajo, espolvoreamos un poco de la harina que tenemos pesada y volcamos la masa que tenemos en el cuenco.


Rápidamente y antes de que la masa se salga de la zona donde hay harina, vamos añadiendo poco a poco más harina y comenzamos el amasado. 

Yo he puesto la cantidad de harina que indico en los ingredientes, que es la que mi masa ha requerido, pero debéis tener en cuenta que no todas las harinas funcionan lo mismo, por lo que cuando veáis que la masa que estáis trabajando no se pega a los dedos y queda fina, no es necesario que sigáis añadiendo más.

De hecho, he hecho dos tandas porque me sobró relleno y me he dado cuenta que la segunda, que llevaba como unos 10 g menos de harina, ha funcionado mucho mejor, así que debéis ateneros a la cantidad que pongo en los ingredientes de la masa, o guiaros por el tipo de harina que utilicéis.

Parte del secreto de estas empanadillas está en que la masa en el formado y el estirado debe ser muy fina, y si la masa tiene exceso de harina, se estirará con más dificultad y quedará más gruesa.

Una vez que hemos terminado con la elaboración de la masa, la boleamos y la dejamos en reposo tapada con papel film. Es una masa que no tiene ningún tipo de leudante, y sin embargo, pasadas unas horas, comprobaremos que ha crecido, no demasiado porque no lleva,  como he dicho, ningún tipo de levadura, pero ha crecido.

Elaboración de las empanadillas

Dividís la masa en dos y espolvoreáis la zona de trabajo muy ligeramente con harina, cogéis primero una parte y con ayuda de un rodillo, empezáis a estirar la masa. Es mejor estirar siempre de arriba abajo o de abajo arriba, procurando estirarla y dejarla muy fina.

Para empezar a formar y rellenar las empanadillas, tomamos porciones del relleno con una cucharita de café (digo de café, no de postre, que lleva más cantidad). Ponemos sobre un extremo de la masa estirada, envolvemos y recortamos dándoles forma. Yo recorto las empanadillas con una ruedecita que tengo desde tiempo inmemorial, y termino sellándolas con un tenedor de postre para evitar que durante el horneado se salga el relleno.

Vamos colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel al uso, hasta que tengamos la cantidad apropiada (dependerá del tamaño de las empanadillas), cuando tengamos la bandeja completa, pincelamos las empanadillas con huevo batido y metemos a horno precalentado a 240º C durante 10 minutos.

Como cada horno es un mundo, pasados los 10 minutos, comprobamos como están y si las queremos más doraditas, las dejamos un par de minutos más, o hasta conseguir el color que nos gusta.

Seguimos la elaboración con la otra parte de la masa. Al horno y a disfrutar.

Salen muchas empanadillas, pero es que yo he hecho para compartir con mis hijos.

Salen francamente ricas. Buen provecho!














domingo, 6 de febrero de 2022

ESPAGUETTIS COLORAOS

Ingredientes

180 g de espaguetis
1 cebolla grande
14 cucharadas de tomate natural triturado (https://harinalaquepida.blogspot.com/search?q=conserva+de+tomate+al+natural)
3 cucharadas aceite
1 cucharada de azúcar
Sal
Pimienta, orégano, las hierbas aromáticas que os gusten (yo no puse).

Elaboración

Picamos la cebolla en brunoise muy menudita.

En la sartén ponemos el aceite y freímos la cebolla hasta que esta dorada. Una vez que la cebolla se haya dorado, añadimos el tomate y sofreímos unos minutos. Debe quedar una pasta densa, espesa.

En una cazuela honda ponemos agua con sal y añadimos los espaguetis cuando rompa el hervor. Los cocemos según las indicaciones del paquete, unos 8/10 minutos según la marca. Removemos de vez en cuando con una espumadera para que no se peguen y los sacamos y escurrimos rápidamente cuando estén en su punto.

Añadimos los espaguetis escurridos a la sarten con la salsa. Sofreímos los espaguetis unos 5 o 10 minutos, Eso servirá para que los espaguetis se empapen del sabor de la salsa de tomate, y lo más importante, se doren un poco.

Si nos gusta, añadimos las hierbas, y espolvoreamos con un poco de queso rallado. Yo no añadí ninguna de las dos cosas y estaban buenísimos,  servimos.

 

 

sábado, 3 de septiembre de 2022

HIGOS EN ALMÍBAR

 

Desde que nos jubilamos, durante los últimos días de verano acostumbro a elaborar conservas caseras.

Al principio fue por utilizar gran parte de las verduras y frutas que cultivábamos en nuestro huerto, y ahora, cuando he aprendido que es más importante disfrutar de mi tiempo, el huerto ha quedado reducido a dos huertos urbanos de 4 x 1,50 mts. lo que generalmente suele ser suficiente para hacer la conserva que nosotros consumimos de tomate y fruta. 

Los pimientos los suelo adquirir en un vivero cercano, los recogen al momento de comprarlos, me permiten elegir las piezas y tienen un precio bastante más económico que en el mercado tradicional. 

Con eso hago lo que necesitamos para el consumo familiar durante todo el año.

Sin duda que un tomate envasado al natural o unos pimientos asados caseros, no tienen comparación con los mejores que se pueden comprar, y además, proporciona mucha satisfacción ver a los nuestros disfrutar de algo hecho con dedicación y cariño.

Por otra parte, tenemos vecinos que nos obsequian con verduras o frutas, así que este año me he estrenado con los Higos en Almíbar, mientras nuestra higuera se siga resistiendo a madurar sus frutos, de momento han salido tres tarros.

Para mi, esta receta tiene un recuerdo familiar entrañable; a mi padre que cumplía años el 24 de septiembre, una familia de amigos le solía regalar una tarta muy rica que siempre iba decorada con higos en almíbar, es un recuerdo de mi infancia que nunca olvidaré porque va unido al tiempo más bonito de mi vida, cuando las preocupaciones y los problemas eran inexistentes.

La receta que he utilizado para los higos en conserva, no es la que utilizaba la familia que regalaba la tarta. Me interesé por ella, pero no la conservan, así que he utilizado una de las muchas que encontré en la red. He introducido modificaciones personales, y reajustado tanto ingredientes como tiempo, os la cuento tal como la hice.

Ingredientes.

1,300 kg de higos
1 litro de agua
750 gr de azúcar

Elaboración

La proporción de los ingredientes que ponían las distintas recetas que encontré, variaban mucho en cantidades y en tiempos, así que decidí adaptar las medidas a lo que me pareció más razonable, aumenté la cantidad de agua y reduje el azúcar. También modifiqué los tiempos, y repetí una cocción más.

Quitamos el rabito de los higos que previamente hemos seleccionado, los lavamos. Con un mondadientes pinchamos cada higo dos o tres veces para facilitar que se impregnen bien por dentro y reservamos.

Tenemos que tener en cuenta -y esto es muy importante- que los higos deben estar en su punto, no deben estar demasiado maduros, para evitar que se desmoronen con la cocción.

Ponemos en una cacerola amplia el agua y el azúcar, cuando rompa a hervir y veamos que se ha disuelto el azúcar, agregamos con cuidado los higos.

Dejamos hervir durante 20 minutos moviéndolos con delicadeza para que no se rompan y retiramos del fuego. Los dejamos enfriar al menos 6 horas, pero podemos dejarlo hasta el día siguiente.

Cuando estén fríos volvemos a repetir la operación durante otros 20 minutos. El aspecto de los higos debe ser como acristalado, y el liquido que queda debe ser un almíbar para que la maceración sea perfecta.

En mi caso, dos cocciones fueron insuficientes porque el almíbar no estaba aún meloso, así que repetí por tercera vez otros 20 minutos la cocción.

Se envasan en caliente en un bote de cristal con una buena tapa para conseguir el vacío, procurando que queden apretaditos, sin aire, y cubiertos por el almíbar. La mayoría de las recetas dicen que con colocar el tarro en posición invertida durante 24 horas, como es el caso de las mermeladas, es suficiente para conservarlos durante largo tiempo. 


Sin embargo, no es una cosa que se coma a menudo y para asegurarme que durarán al menos una temporada los esterilicé hirviendo los botes durante 30 minutos.

Son un bocado exquisito, se pueden acompañar de cualquier postre lácteo, para hacer tartas de frutas, o bien escurridos, para hacer bombones de higo.


domingo, 20 de marzo de 2016

LASAÑA CON PASTA FRESCA CASERA. ELABORACION TRADICIONAL Y THERMOMIX


La pasta en cualquiera de sus modalidades, es siempre un éxito en casa. Este año, los Reyes Magos de Oriente me hicieron un estupendo regalo: por una parte un curso de pasta fresca, y por otro, una máquina para trabajarla que incluye  accesorios para hacer láminas para lasaña y canelones, espagueti y tortelini. El lote completo.

Durante el curso descubrí la diferencia entre la pasta fresca comprada y la hecha en casa. Descubrí también que es extremadamente sencilla de hacer, y que el rato que lleva hacerla compensa con creces la delicadeza de la textura al comerla, se deshace en la boca y los sabores se funden en la boca al comerla.  Vamos al asunto.

El primer paso, naturalmente será hacer la masa fresca. Os dejo los ingredientes y un paso a paso en fotos.

Ingredientes

200 gr de harina de fuerza (dependiendo del tamaño de los huevos podréis necesitar algo más)
2 huevos
1 cucharadita de postre de aceite de oliva.

Elaboración tradicional

En un cuenco, colocáis la harina en forma de volcán, hacéis un hueco y ponéis allí los huevos y el aceite. Primero, con la ayuda de una rasqueta, vais mezclando poco a poco todo hasta que los huevos y el aceite se hayan mezclado bien. Cuando todo esté integrado, volcáis sobre una superficie plana y lisa y empezáis a amasar. Deberéis obtener una masa que no se pegue a los dedos, si no fuera así, añadís un poco más de harina. Es posible que necesitéis agregarla en dos o tres veces, pero hacerlo poco a poco porque la masa ha de quedar elástica para que luego se pueda estirar bien con la máquina.

Elaboración en thermomix
Ponemos en el vaso los ingredientes en el orden que aparecen en la lista y amasamos 15 segundos en velocidad 6; a continuación  programamos  2 minutos,  velocidad espiga. (La masa no debe quedar pegajosa, de ser así, añade un poco más de harina. Una vez esté hecha la dejaremos reposar 1 hora tapada con film transparente).

Ahora vamos a utilizar la máquina para pasta fresca

Espolvoreamos con harina la masa y el rodillo de la máquina.
Aplastamos un poco la masa, -si queremos podemos ayudarnos de un rodillo - y la separamos en porciones como podéis ver en las fotos, para facilitar la tarea en el momento de estirar la masa.

Vamos pasando cada porción la primera vez con el rodillo abierto a tope, dos veces.

Añadimos un poco de harina cerrar el rodillo y volver a pasar las tiras de masa hasta que queden finas, (naturalmente tendréis que ir abriendo o cerrando el rodillo según el espesor que le queráis dar).

Mi máquina tiene hasta 7 grosores, yo la estiré lo máximo, aunque creo que no es necesario que queden las placas tan finas, pero si, tened en cuenta que luego al llevar la lasaña al horno, la pasta aumenta de grosor.

 Para utilizar las placas tenéis dos posibilidades:

La primera sería la más tradicional, cortarlas según el tamaño que se desee y dejar secar bien estiradas,  para cocerlas cuando vayamos a preparar la lasaña.

La segunda, sería la que nos enseñaron en el curso: a medida que vamos haciendo las placas, las vamos tapando con papel film de forma que no les dé el aire y así evitaremos que se sequen (se secan con muchísima rapidez: es hacerlas y taparlas). Con esta modalidad, no necesitaréis cocer las placas.

Cocción de la pasta en el caso de que decidáis esta forma.


Cocer la pasta es muy fácil: preparamos abundante agua ligeramente salada con sal gorda y la llevamos a ebullición. Una vez que haya empezado a hervir añadimos la pasta (eliminando la harina en exceso) y la dejamos cocer durante pocos minutos, separándola un poco con ayuda de un tenedor, sobre todo al principio, para evitar que se pegue.  Es suficiente mover la pasta delicadamente durante los primeros segundos de la cocción.
Preparación de la salsa boloñesa

Ingredientes para 5 personas:

Para el sofrito
150 gr de zanahoria
130 gr de cebolla
180 gr de champiñones (yo puse una lata pequeña escurrida)
1/2 pimiento verde
1/2 pimiento rojo
1 diente de ajo
500 gr de tomate natural triturado
50 gr de aceite de oliva virgen extra

Para el resto de la salsa
500 gr de carne picada (yo la hice con ternera pero podéis hacerla mitad y mitad con cerdo)
Sal al gusto
Una pizca de pimienta negra
Orégano seco al gusto

Para la terminación del plato
Queso parmesano rallado

Elaboración en thermomix
Ponemos  todos los ingredientes del sofrito en trozos dentro del vaso -excepto el aceite- y trituramos 15 segundos en velocidad 5.
Con la ayuda de una espátula, bajamos los restos que han quedado en las paredes del vaso. Añadimos el aceite y programamos 8 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1.

Incorporamos al vaso, la carne picada, la sal y las especias y cocinamos 15 minutos, Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Comprobamos el punto de sal, y reservamos. La boloñesa congela bien, de forma que si no la vais a consumir podéis hacerla el día antes o guardarla para otra ocasión.

Elaboración tradicional
Si no tenéis thermomix, simplemente troceáis menuditas las verduras, hacéis un sofrito y añadís a continuación la carne. Esperáis hasta que esté tierna y ya tenéis  hecha una gran boloñesa.

 La única diferencia, es que cuando la haces con la thermomix, las verduras puedes hacerlas muy pequeñitas de forma que al comerlas no las notaréis apenas y que el tiempo de elaboración se reduce muchísimo, porque evidentemente mientras troceas las verduras, ya tienes hecha la boloñesa en la thermomix, y por añadidura sale increíblemente  rica.

Montaje de la lasaña
Yo elegí la opción de no cocer la pasta y guardarla bien tapada, así que sólo tuve que montarla.

Puse una bandeja y cubrí el fondo con salsa de tomate, fui colocando primero una capa de placas y después salsa boloñesa (podéis hacer las capas que queráis) y se termina con una capa de placas.
Cubrís con bechamel abundante, y le añadís queso rallado por encima. Al horno, y a gratinar durante el espacio necesario.

Para la elaboración de la bechamel podéis mirar AQUI