sábado, 17 de junio de 2023

GALLETAS DE CAFÉ

Ingredientes

2 huevos grandes
1 pizca de sal
115 gramos de azúcar
100 ml de aceite de girasol
1 cucharada de café soluble
1 cucharada de leche
20 g de maizena
5 g de levadura royal
380 g de harina todo uso

Elaboración

En un bol ponemos los huevos, la pizca de sal y los 115 g de azúcar. Batimos todo bien. Podemos hacerlo con unas varillas tradicionales o también con una batidora eléctrica de varillas, en este ultimo caso, se abreviará considerablemente en este paso.

Añadimos la mezcla los 100 ml de aceite de girasol, y batimos con la varilla tradicional.

En una taza, ponemos la cucharada de café soluble y la de leche y movemos hasta que veamos que el café está completamente disuelto.

Lo agregamos a la mezcla anterior.

Pesamos 20 g de maizena y 5 g de levadura royal y lo añadimos al resto del preparado que tenemos ya hecho, hasta comprobar que no quede ningún grumo de la maicena y todo esté perfectamente integrado.

A continuación, haremos el paso final, vamos a añadir la harina, pero con cuidado y poco a poco: En tres o cuatro veces.

Primero mezclamos con una espátula y luego nos ayudamos para amasar con las manos.

No debemos añadir toda la harina en principio, porque el resultado final ha de ser una masa muy manejable, lisa y de aspecto brillante, para que luego podamos formar bien las galletas, no se agrieten, y nos queden más jugosas.

Una vez que hayamos terminado el amasado, con los dedos, tomamos un pedazo de masa ligeramente más pequeña que una nuez y damos forma de bola que quede lisa y brillante, luego la aplanamos un poco y vamos colocando en una bandeja. Deberán salirnos unas 42/45 pastas, para que calculéis el tamaño.

Con la ayuda de un tapón de una botella de agua, o similar, vamos haciendo hendiduras en la bola y termináis modelando según las fotos que veis en el paso a paso.

Ponemos en horno precalentado a 180º, durante 15 minutos y ya tendréis unas estupendas y diferentes galletas de café











 









miércoles, 14 de junio de 2023

TIRAMISU CLASICO

 


Alrededor de la historia del tiramisú se escuchan muchas leyendas. La primera la encontramos en la Toscana y cuenta que el tiramisú se inventó en Siena debido a la visita del Gran Duque Cosimo III De Medici: en ese momento el postre se llamaba «sopa de duque». Más adelante, en Piamonte, precisamente en Turín, donde se dice que este postre fue inventado por Camillo Benso, conde de Cavour, para posteriormente llegar a Emilia Romagna con el escritor de Forlì Pellegrino Artusi, quien en su libro «La ciencia en la cocina y el arte de comer bien», publicado en 1891, describió una receta similar, pero sin mascarpone, reemplazado en este caso por mantequilla.
Sin embargo, todos estos casos que reivindicaban la invención del tiramisú no se consideraron creíbles y veraces y surgió la verdadera disputa entre el Véneto y Friuli Venezia Giulia, respectivamente, con las provincias de Treviso y Udine. Treviso coloca la procedencia del tiramisú, inicialmente llamado «Tiremesù», a finales de los años 60 en el restaurante «Le Beccherie» gracias a la idea del chef pastelero Loly Linguanotto de volver a recuperar un postre típico de la cocina veneciana, el Sbatudin, una mezcla de yemas batidas con azúcar.

Friuli Venezia Giulia, por otro lado, responde con el «Tirimisù», posicionándolo en el hotel-restaurante Roma en Tolmezzo (Udine) durante la década de 1950 y es esta última versión es la que tiene más veracidad. El Ministerio de Recursos Agrícolas y Alimentarios, de hecho, ha asignado la paternidad del tiramisú a Friuli, incorporando el postre en la lista de Friulian del PAT, los Productos Agroalimentarios Tradicionales. ¡Pero el Véneto todavía quiere guerra!

La receta original del tiramisú implica el uso de algunos ingredientes: la mezcla de yemas de huevo y azúcar, junto con mascarpone y una gota de Marsala para conseguir la clásica crema de tiramisú, que debe ser intercalada con galletas empapadas de café para obtener el postre final. Pero la receta clásica por excelencia se presta a muchas variaciones, tanto en términos de ingredientes como de presentación

Ingredientes

500 gr. de Queso Mascarpone (Queso crema)
5 huevos
5 cucharadas de Azúcar Blanca
Medio litro de Café recién hecho, templado.
5 cucharadas de Amaretto (puede ser otro licor apto para postres)
Bizcochos Savoiardi

Elaboración

Lo primero que vamos a hacer es separar las yemas de las claras de los huevos. En un recipiente colocamos las yemas y en el otro colocamos las claras. Tendremos que tener cuidado con las claras evitando que caiga yema, porque no montarían bien.

A continuación, en el bol donde tenemos las yemas le vamos a añadir el azúcar blanco. Lo mezclamos con unas varillas eléctricas. Debemos batir durante unos minutos hasta que la mezcla quede blanquecina.

Cuando la mezcla haya doblado su volumen, añadimos el queso crema y volvemos a batir de nuevo.

Una vez esté listo lo reservamos. Podemos mantenerlo en el frigorífico para que esté bien frío cuando lo vayamos a montar.

Pasamos a montar las claras al punto de nieve. Hacemos lo mismo, las vamos a montar con unas varillas eléctricas. Estarán listas cuando veamos que las claras hacen picos y si les damos la vuelta, no se caerán.

Luego, a la mezcla de queso, yemas y azúcar, le vamos a ir añadiendo poco a poco las claras a punto de nieve. Y con una lengua o cuchara de madera vamos a ir integrándolo todo con movimientos envolventes para que las claras no se nos bajen.

Montaje del tiramisú

En un plato o en una fuente plana, ponemos el café frio y lo mezclamos con las 5 cucharadas de licor. La receta original se hace con Amaretto y yo lo he hecho con el, pero si no lo encontramos podemos sustituirlo por Ron o cualquier otro licor para aromatizarlo e intensificar su sabor.

En un recipiente cuadrado o rectangular, vamos a ir colocando una primera capa de bizcochos que iremos pasando por la mezcla del café y el licor y poniéndolos en el fondo de nuestro bol. Sin mojarlos demasiado porque se romperán.

Estos bizcochos son los Savoiardi. Normalmente los encontraremos con un poco de azúcar por encima.


Cuando tengamos la primera capa de bizcochos borrachos, le agregamos una capa de la crema de queso, extendiendo bien y con cuidado. Luego otra capa de bizcochos, otra de queso y así sucesivamente hasta terminar con una capa de la crema.

Finalmente, y ayudándonos de un colador, lo cubriremos con cacao amargo en polvo por encima y lo meteremos en la nevera rápidamente.

Lo dejaremos reposar de un día para otro. Así cogerá más sabor y la textura será más consistente.


QUICHE LORRAINE EN THERMOMIX



Ingredientes para la masa quebrada

300 gr. de harina
130 gr. de mantequilla
70 ml. de agua
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de levadura

Relleno


100 gr. de Bacon en tiras
120 gr. de queso rallado (puse una mezcla de 4 quesos)
3 huevos
200 gr. de de leche
30 gr. de harina
30 gr. de mantequilla
1 cucharadita de aceite
50 gr. de nata liquida
sal y pimienta
100 g de jamón York en taquitos

Elaboración de la masa quebrada

Mezclar todos los ingredientes por el orden expuesto y programar 15 seg. vel. 6.

Estiramos la masa muy fina y forramos un molde de quiche, pinchamos con un tenedor todo el fondo para que no suba la masa y la horneamos a 180º durante 15-18 minutos. Reservamos.

Para el relleno, ponemos en el vaso la leche, la harina, la mantequilla, el aceite y la pimienta y programamos 5 minutos/90º/vel. 3 .

Cuando acabe el tiempo añadimos el queso y los huevos y mezclamos 6 seg./vel.3. Incorporamos la nata y volvemos a mezclar.

En la masa, que ya tenemos horneada, repartimos el bacon y la mezcla del vaso. Yo le añadí 100 g. de jamón york en taquitos.

Horneamos nuevamente unos 20/25 minutos a 180º.
Dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuando más rico está es recién hecho, pero como sale bastante grande, lo podéis tomar frio, o en tal caso, darle un golpe de calor en el microondas.





jueves, 8 de junio de 2023

PAN CHALLAH


El pan Challah es el pan que preparan los judíos para celebrar principalmente el Sabbat, el día del Señor y los días festivos. Es un pan hecho a base de harina, agua, aceite de oliva y miel. Es un pan cargado de simbolismo y de tradición.

El séptimo día de la semana, como dice la religión judía y cristiana, es el día de descanso, el día en el que, tras la creación, Dios descansó. En el caso de la religión judía este día es el sábado. Es un día señalado en el calendario y comienza con la bendición del pan. El pan Challah se prepara con diferentes formas según sea la celebración para la que se hace. La forma tradicional es trenzada como la vamos a preparar en esta receta. Cada uno de los brazos de la trenza significa la verdad, la justicia y la paz. Realmente Challah es la pieza de pan que se cortaba y que había que dejársela a los sacerdotes o a los pobres. Simboliza y recuerda que siempre hay que darles a los demás algo, que hay que compartir con los demás.

El pan Challah no se prepara con lácteos por la ley Kashrut o ley judía que dice que no se pueden mezclar alimentos lácteos y carnes en la misma comida. Las semillas que se espolvorean una vez pintado el pan Challah simbolizan el maná que alimentó a los judíos en sus 40 años de huida de Egipto a través del desierto. La verdad que preparar este tipo de recetas es muy enriquecedor porque además de aprender a cocinar cosas nuevas se aprende historia y tradiciones de otras culturas o religiones y es algo realmente espiritual.

Ingredientes

500 g de harina de fuerza
250 g de agua
1 huevo
45 g de miel
50 ml de aceite de oliva virgen extra
25 g de levadura fresca
Semillas de sésamo
½ cucharadita de sal

Para pintar el pan

1 huevo batido
1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
1 pizca de sal

Elaboración

Para hacer el pan Challah lo primero que haremos será templar un poco de agua y mezclarla con el aceite de oliva virgen extra. Si lo hacéis en Thermomix 2 minutos, 37º C, velocidad cuchara

Le añadimos la levadura, la miel y el huevo y lo batimos en conjunto para que se disuelva por completo la levadura. En Thermomix, 30 segundos, Velocidad 3.

El siguiente paso será incorporar la harina y la sal y amasar durante unos minutos. Si lo hacemos a mano lo amasaremos hasta que todo quede bien mezclado y sin grumos. Si lo amasamos con la thermomix, 3 minutos velocidad espiga.

Pasamos la masa a un bol y lo tapamos con film y un paño. Un buen sitio para reposar la masa es dentro del horno apagado. Es un buen sitio libre de corrientes y con una temperatura estable Mi pan había doblado la masa en 30 minutos, pero había tenido encendido el horno para otra preparación anterior, según la temperatura ambiente subirá más o menos pronto.

Transcurrido el tiempo de reposado de la masa del pan Challah sacamos a la masa a una superficie lisa y enharinada donde le sacaremos el aire y la amasaremos un poco.

Cortamos la masa en tres trozos iguales y les damos un poco de forma alargada y dejamos que reposen unos 15 minutos tapados con film y un trapo. Mi masa pesaba 900 g. así que hice tres porciones de 300 g.

Una vez pasado el tiempo de reposado de las tres porciones habrán doblado su tamaño. Amasamos y alargamos las tres porciones de tal forma que los extremos queden un poco más finos y las colocamos para hacer una trenza con ellas. Así daremos forma trenzada a nuestro pan Challah.

Podemos formar la trenza al modo tradicional como yo hice, juntando los tres extremos de las porciones al empezar y al terminar de hacerla para que el pan para que no se abra. La colocamos en la fuente de horno sobre un papel vegetal y de nuevo la tapamos (con otro papel vegetal y un paño) y dejamos que repose unos 30 minutos en un lugar libre de corrientes.

Cuando queden 5 minutos de reposo de la masa en un vaso mezclamos el huevo batido, el aceite de oliva virgen extra y la pizca de sal para pintar el pan Challah. Espolvoreamos el pan pintado ya con sésamo.

Precalentamos el horno a 180 ºC-200 ºC con calor arriba y abajo. Metemos el pan a una altura media y dejamos unos 15-20 minutos, o hasta que veamos que la masa se dora.

Cuando se haya hecho el pan Challah lo sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla sin el papel vegetal a temperatura ambiente.













GALLETAS DE ALMENDRA CON SELLOS


Hoy el jefe de la casa quería comprar pastas para tener en casa cuando vienen los amigos a tomar café. A mi no me gusta tener demasiados dulces en casa, pero entiendo que tenía razón, así que como no vi ninguna que me llamara la atención lo que he hecho es prepararlas esta tarde. Estas son las primeras.

Ingredientes

120 g de mantequilla
120 g de azúcar
2 huevos
1/2 cdta. de extracto de vainilla
100 g de harina de almendra
350 g de harina de trigo

Elaboración

Derretimos la mantequilla, (yo lo hice en el microondas, en 1,45 minutos estaba lista). La ponemos en un bol grande, añadimos el azúcar y batimos hasta conseguir una mezcla homogénea. Echamos los huevos, el extracto de vainilla y batimos hasta integrar.

Añadimos la harina de almendra y mezclamos. Seguidamente echamos la harina de trigo tamizada. Mezclamos bien con una lengua y cuando la masa este densa formamos una bola ayudándonos con las manos. Dejamos enfriar la masa en la nevera al menos 30 minutos.

Precalentamos el horno a 200ºC y forramos una bandeja de horno con papel vegetal.

Sacamos la masa de la nevera, enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y tomamos la mitad de la masa. Con un rodillo enharinado, estiramos la masa, formamos las galletas, y las vamos colocando en la bandeja de horno dejando cierta distancia entre ellas.


Estas pastas la he hecho utilizado unos sellos con las que quedan muy vistosas, son de manejo facilísimo y veréis la forma de utilizarlos en el envase.
Horneamos a 190ºC durante 17 minutos o hasta que las galletas estén doradas. Sacamos del horno, dejamos templar 5 minutos y colocamos las galletas en una rejilla hasta que se enfríen.
Si os apetece, podéis fundir chocolate y bañar las galletas. Tendréis que ponerlas de nuevo en la rejilla para que el chocolate se endurezca y caiga si hay sobrante.

Tened en cuenta de que, si las bañáis con el chocolate y hace calor, tendréis que colocarlas en el frigorífico. Yo no las he bañado y las he puesto en una lata de galletas que tengo.










SOLEIS


Ingredientes 

170 g mantequilla sin sal, atemperada
140 g azúcar
1 ralladura de limón
1 huevo a temperatura ambiente
5 ml esencia de vainilla
2 g sal
300 g de harina de repostería o de todo uso
1 yema de huevo para pintar las pastas

Elaboración

Mezclamos el azúcar con la ralladura fina de limón y frotamos hasta aromatizarlo.

En un recipiente hondo batimos la mantequilla blanda con unas varillas manuales o eléctricas hasta que quede cremosa. Agregamos el azúcar y batimos más hasta que se incorpore del todo y tenga textura algo esponjosa.

Echamos el huevo y la vainilla y batimos un poco más. Tamizamos encima la harina con la sal y mezclar a velocidad suave hasta tener una masa más o menos homogénea. Al final, es más fácil trabajarlas a mano. Dividimos la masa en dos, la aplanamos compactando la masa y envolvemos cada una en papel film.

Enfriamos en la nevera un mínimo 30 minutos.

Precalentamos el horno a 200 º C con calor arriba y abajo y preparamos dos bandejas. Estiramos la masa, entre láminas antiadherentes para evitar que se pegue al rodillo, hasta dejar un grosor de unos 3-5 mm, según se prefieran galletas más crujientes o más suaves. Colocamos en las bandejas y seguimos trabajando hasta terminar.

Si se ha reblandecido mucho la masa porque hace calor, dejamos enfriar unos 15 minutos en la nevera.

Pintamos con la yema de huevo batida y cocer en el horno hasta que estén doradas, vigilando que no se quemen, unos 8-10 minutos

 






martes, 6 de junio de 2023

CONGRIO AL AJO ARRIERO AL ESTILO LEONÉS

El congrio fresco es un pescado con un elevado contenido en proteínas de alto valor biológico y pobre en grasa. El resultado final de esta preparación es un excelente plato fuerte y además fácilmente digerible. 

Ingredientes

4 rodajas de congrio abierto (porque tiene menos espinas que el cerrado)
1 rebanada de pan
2 dientes de ajo
6 cucharadas de aceite
harina para rebozar
1 cucharadita de pimentón
4 cucharadas de vinagre
2 yemas de huevo duro
sal
pimienta
perejil

Elaboración

Lavar el congrio, sazonarlo con sal y pimienta, pasarlo por harina y freírlo ligeramente en una sartén con el aceite caliente. Sacarlo a una cazuela y reservarlo. En el aceite sobrante, freír los dientes de ajo enteros y el pan, sacarlos al mortero y machacarlos con el perejil.

En ese mismo aceite, retirado del fuego, sofreímos el pimentón para evitar que se queme .

Machacar también en el mortero las dos yemas de huevo cocido y diluir esta pasta con el vinagre. Cuando todo esté bien mezclado, dar unas vueltas en la misma sartén con el aceite que sobró y completar con agua hasta conseguir una salsa. Sazonar y dejar cocer unos minutos sola. Pasar por la batidora para que la salsa quede más fina.

Verter esta salsa sobre el congrio y dar un hervor, moviendo la cazuela en vaivén para que suelte la gelatina del congrio. 

No debe cocer demasiado para que resulte jugoso, y el fuego debe ser flojo para que sea sólo un borboteo lento. Servir.